Tras una larga ausencia, Recicla por el Rock emerge de nuevo en el Quindío

Después de dos años de ausencia, Recicla por el Rock volvió a hacer parte de la agenda cultural del Quindío. La cita fue en Salento, donde el festival presentó su versión «Emergentes», una edición dedicada a bandas jóvenes que comienzan a construir un lugar dentro de la escena musical del departamento.
Recicla por el Rock ha sido un espacio que se ha sostenido a partir del trabajo de músicos, gestores y colectivos que han encontrado en distintos municipios del Quindío escenarios para mantener activa la circulación del rock. Su recorrido ha pasado por diferentes territorios y también por periodos en los que las condiciones han obligado a detener la programación. Dos años después de su última edición, el festival retoma ese camino y vuelve a poner sobre la mesa una necesidad de la escena: contar con espacios para tocar, encontrarse y circular.

La edición «Emergentes» puso la mirada en agrupaciones que se han venido conformando durante los últimos meses. Son bandas que trabajan en la construcción de un repertorio propio, ensayan, definen una propuesta y empiezan a identificar los escenarios en los que quieren presentarse. En ese proceso, tocar en vivo se convierte también en una forma de consolidar el proyecto musical y establecer vínculos con otros músicos y públicos.
De ahí el nombre de esta edición: «Emergentes», no como una categoría cerrada, sino como una referencia a ese momento en el que una banda comienza a salir de la sala de ensayo para buscar espacios de circulación.

El cierre estuvo a cargo de Roberto Munard, una de las voces con mayor reconocimiento dentro de la escena musical regional. Su participación funcionó como punto de encuentro entre distintas etapas de la creación musical local: quienes comienzan a abrirse camino y quienes ya cuentan con un recorrido frente a los escenarios.
Con su regreso, Recicla por el Rock vuelve a ocupar un espacio dentro de la programación cultural del departamento y confirma una característica que ha marcado su historia: cambiar de municipio, atravesar pausas y adaptarse a las circunstancias, sin abandonar la intención de mantener abierto un escenario para el rock del Quindío.





Fotos y Texto:
Christian Acuña
Fotógrafo, músico y voleibolista rodillón.
