Recicla por el Rock 2016 – El rock más allá de las guitarras.

Desde el nacimiento del rock en su forma primigenia de rock and roll hace más de 50 años en el sur de los Estados Unidos, se le ha atribuido la etiqueta de ser una música rebelde, contestataria e inconforme con el estado normal de las cosas.

Ahora bien, ¿qué pasa con el rock cuando este ahora es un género musical domesticado por las formas impuestas desde la industria discográfica?

Hace mucho que el rock ya no representa con tanta firmeza ese paradigma de ser el sonido y la actitud contracorriente en parte porque ya casi todos los alcances sonoros y estéticos del rock se han logrado lo que conduce a que “lo nuevo” no sea más que una repetición de algo que ya se hizo o también porque ante la crisis de la industria discográfica, la difusión del rock haya perdido la fuerza hegemónica que tuvo antaño.

Ese soporífero letargo que en gran medida cubre al rock cada tanto es quebrado desde formas muy llamativas, así lo hace la Fundación Chicchan en Montenegro, Quindío cada año con la organización del festival Recicla por el Rock.

El Recicla por el Rock es una iniciativa en la cual se le propone a los asistentes al evento una dinámica muy simple: llevar una determinada cantidad de material reciclaje para así permitir el pase de entrada al evento generando por lo menos una vez al año la conciencia de la correcta manipulación de los residuos sólidos entre quienes participan en el evento.

Esa simple propuesta de convocar a reciclar tiene tras de sí un poderoso mensaje de rebeldía en estos tiempos urgentes donde se demanda compromiso de la sociedad para con su medio ambiente.

En la edición 2016 de este evento –que además se ha posicionado como el festival más constante y de mayor convocatoria en el Quindío- contó con la participación de 10 bandas de diversos géneros.

La jornada arrancó con puntualidad y en calma, algo de aplaudir con los quindianos de Cantabrana que en su propuesta de pop-rock mostraron una base rítmica y armónica eficiente. El siguiente turno correspondió a Infernal Souls quienes en su formato de “power trío” descargaron interesantes dosis de black metal muy afines con el sonido noruego de los años 90.

El tercer turno de la tarde recayó en los venezolanos de Cañería, otro interesante power trío de metal-punk que convocó los primeros pogos de la tarde y se llevó el aplauso general al cerrar su presentación. El siguiente momento de la jornada festivalera estuvo a manos de Instrumental que mostró un sonido muy bien trabajado de power metal y que no por nada es evidencia de una banda dedicada y comprometida.

El turno de la noche lo abrieron los antioqueños de Arius quienes en su heavy-speed metal desplegaron un gratificante arsenal de riff y solos de guitarras de primer nivel.

También desde Medellín llegó el punk con Anti-Todo y de nuevo los pogos cobraron protagonismo ante una visita prominente si tenemos en cuenta que Anti-Todo es una banda con un recorrido de más de veinte años en la escena del rock nacional.

En contraste con el punk, pero sin mermar la calidad, el escenario fue ocupado por Brick desde Manizales con un arsenal de blues-rock con notables reminiscencias al blues argentino de formaciones como La Mississippi Blues Band o Memphis La Blusera.

La gran y gratificante sorpresa de la noche correspondió a Electric Sasquatch, una interesantísima propuesta de rock psicodélico con pinceladas de pogresivo que encandilaron a los asistentes ya que la puesta en escena del cuarteto caleño incluye un cuidado atento en la vestimenta y el despliegue de recursos técnicos como luces y pantallas para crear una atmósfera rica en paisajes visuales y sonoros tan necesaria en estos tiempos de uniformismo musical.

El gran momento para el público asistente llegó con Doctor Krápula, el plato fuerte del cartel, los capitalinos mostraron los quilates sobre el escenario para comprobar que son uno de los conjuntos musicales con mayor poder de convocatoria en el panorama nacional.

Finalmente, el cierre correspondió a los caleños de Sagros que en su muy eficiente trhash metal cerraron con broche de oro en medio de pogos y sacudidas de cabeza del público asistente.

Se agradece sobremanera que exista un festival como el Recicla por el Rock, porque además de todo, sus organizadores siempre se muestran dispuestos a facilitar el trabajo periodístico en un ambiente de solidaridad y calidad.

Finalmente, la totalidad de material reciclable recogido al final de la jornada correspondió a 3.7 toneladas, una cifra importante pese a no lograrse la meta de las 5 toneladas. El dinero tras la venta de dicho material se destina a la compra de implementos escolares para las zonas rurales de Montenegro, Quindío.

Juan Francisco Jaramillo

Revista El Rollo

Christian David Acuña Hincapié. 

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