Flores rabiosas

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Ser mujer es resistir, es habitar un cuerpo que está en la constante posibilidad de ser violentado. Ser mujer es andar con los pies descalzos, tener ampollas en las mejillas de tanto llorar, descubrir que hay otras que tienen quemaduras en su piel debido a su color u otras que le llaman colonización al período de esclavitud. 

Habitar cuerpos que están aporreados y presentan una necesidad de denunciar, de gritar a los cuatro vientos ese pánico que produce salir a la calle. Esos miedos se hicieron “cenizas” el día que Shara, Sara y Paula a través de la poesía decidieron leer en voz alta cada una de las cosas que residen en su escritura, en sus miedos como mujeres, en su condición de habitar cuerpos adoloridos. 

La poesía es algo que no entiendo a profundidad, no puedo definir lo que es una buena o mala poesía, ni tampoco pretender que es un acto vacío que carece de política en su interior. La poesía es un acto político, un lugar de denuncia, un espacio para que a través de lo bello de la decadencia podamos gritar, llorar, comunicar, hacer sentir. Creo que ese es el principal objetivo poético, la transmisión de emociones, el simbolismo que hay detrás de cada palabra, la resignificación de algunos términos. Probablemente la poesía sea un lugar y no tanto un escrito en un papel.

Independientemente de lo que sea, el espacio que Libélula Libros Armenia brindó para hacer dichas lecturas, fue un lugar para entender un poco más el arte y lo complicado de su valor en un país como este. Las Flores Rabiosas (Shara Bueno, Sara Mariane y Paula Bernal) llenas de enojo y cargadas de temores solo se enunciaron y leyeron poemas, incluso algunos y algunas de nosotras lo hicimos, en voz alta. Y eso, de por sí, ya es un acto político.

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Texto y entrevistas 

Laura Ximena García López / Community Manager

Fotos

Christian Acuña / Director Fotográfico

audio

Jorge Alberto Mendoza / Editor General