Movimientos

en la vida

“Si el ave fénix se levantó de las cenizas

nosotros podemos levantarnos de los escombros” (π, 1999).

       

Por: Johan Andrés Rodríguez Lugo

Foto: Juan Restrepo 

      En el año 1999 Luis Hernán cursaba séptimo semestre de Tecnología Educativa. Fue en ese año, el 25 de enero, cuando un terremoto de 6.2 grados en la escala de Richter sacudió al Quindío y parte de Risaralda, dejando más de mil muertos y cientos de casas destruidas.

     -Yo vivía en el barrio Quindío. Ese día estaba en la casa, habíamos estado de fiesta, ese fin de semana precisamente había sido fiesta taurina y pues habíamos resultado enfiestados y digamos así que yo estaba en un “guayabo terciario” a punto que yo me desperté esa mañana de lunes tempranito y me fui para la casa de mi madre a que me consintieran. A la 1:19 p.m. precisamente en un lado, unos estaban viendo Padres e hijos y yo estaba viendo Los Simpson, en el momento cuando Homero dice: “Venga mi muerte”, ahí empezó el movimiento y todo empezó a caerse. Fue una vaina muy impresionante. Empezamos por sacar a los abuelos de la casa, cuando ya los habíamos sacado se escuchó: ¡El niño!, ¡el niño! volteé a mirar y a un niño se le había venido una fachada encima, afortunadamente lo alcanzamos a sacar, luego ¡mi hermanita!, ¡mi hermanita!, pero desafortunadamente por esa señora no se podía hacer nada. Yo con la sangre siempre he tenido cierto nivel de dificultad, porque valga aclarar que si hubiese querido estudiar medicina tenía el puntaje para hacerlo, pero el temor a la sangre no me dejó. Cuando yo veo que ya la señora estaba muerta comprendo que no me podía quedar ahí, yo iba a salvar a los vivos. Logramos rescatar a una señora en una casa de tres pisos que se desplomó, vimos que la señora tenía una pierna atascada y necesitábamos entrar, pero nadie cabía y pues la vida nunca me ha proporcionado mucha carne, entonces el más flaco fue quien tuvo que meterse allá, al final liberamos la señora. Poder sacar esa señora fue una sensación de, eso es indescriptible, sentir que le habíamos salvado la vida a alguien, y luego, luego vino la otra parte cuando ya nos sentamos y ver que empezaron a pasar los muertos, fue muy fuerte – Recuerda mientras las lágrimas van apareciendo.

     Luego de la tragedia, el drama de la reconstrucción empezaba, Luis Hernán no salió del barrio en varias semanas. Cuando las ayudas llegaron y en contraposición de aquellos que querían reclamar de más, deciden organizarse y empiezan dividiendo el barrio en sectores, los líderes de cada sector determinaron cuantas familias habían y cuantas personas resultaron afectadas – Por ese entonces Rafael Fernando Parra Cárdenas, que aún no era rector de la Universidad, nos ayudó en el centro de acopio que creamos con el préstamo de una casa que sirvió de consultorio médico a todas las personas del barrio y sus alrededores -. 

     Quizás ese fue el momento en que más organización hubo en el que hacer de Luis Hernán, cuenta además que nadie salía corriendo detrás de esos carros con donaciones, como ocurría en otros sectores, siempre que llegaban los carros con ayudas, los vecinos les decían: ¡Busquen a los cascos amarillos! Y los líderes eran los que recibían esas donaciones para trasladarlas al centro de acopio y en proporción al número de personas que habitaban las casas empezaban a repartirlas – Tengo por decir que nunca antes las despensas de las casas estuvieron tan llenas y nunca lo volverán a estar de la misma manera, porque ocurre que después nos enteramos que cuando la gente iba en la vía, directo a nuestro barrio por la organización que teníamos descuidaron otros sectores, por eso luego de repartir entre nosotros también nos íbamos para otros barrios a ver que necesitaban.

     Luis Hernán define lo que vino después como el “Escombro Turismo” una práctica que empezaron a tener los habitantes de Armenia y Colombia en el que visitaban los barrios para ver cómo se estaban cayendo – Fue muy maluco ver los desfiles de  gente recorriendo el barrio y mirándonos a todos con esa cara de condolencia, de pesar, que nadie quiere tener encima, entonces se me ocurrió sacar un pincel junto a unas pinturas que tenía y a manera de protesta me dio por escribir “Se habrán podido derrumbar las casas pero no los sueños”, “Si el ave fénix renace de las cenizas nosotros lo haremos de los escombros”. – Todos estos escritos los firmaba con el símbolo “π” haciendo alusión a su emblemático Piripi.

     El periódico El Tiempo, realizó una nota de la tragedia nombrando a Luis Hernán “El Poeta de los Escombros”:

     “Lo primero que hizo fue organizar a su familia y luego siguió con la cuadra, en la calle 30. El día después de la tragedia, Luis Hernán hundió su pincel en la pintura y se metió en las salas desoladas, sin techo, ni cuadros, sin familia; en las cocinas agrietadas y los corazones partidos. Con la camisa desabotonada y el cabello largo amarrado, por el calor, escribe frases y cultiva flores de vinilo en medio de las grietas. ‘Por verraco que se vea no dejamos la verraquera’ y ‘Jodidos, pero contentos’ son algunas de sus huellas en las paredes”. 1

     A raíz de esto hubo muchas personas que quisieron ayudar de diferentes maneras, como lo describe Nancy Tavares, quién fue directora de cultura en la Universidad del Quindío y jefe de Luis Hernán – Piripi tiene un sentido social muy grande, siempre está presto a ayudar a los demás, no le importa si hay plata o no, siempre está de primero en proponer ideas y maneras infinitas de hacer los trabajos, el sentido artístico lo lleva marcado y por eso muchos lo reconocen como un líder natural. Tiene esa parte humana muy marcada que es muy importante en cualquier persona.

     Gracias a la forma en que se lideraron los procesos y además por su vena artística, Piripi fue convocado a participar en el grupo creativo de una radio novela llamada “Los nuevos vecinos” una iniciativa de “Viva la ciudadanía” que luego se llamó OFAC, ahí trabajaba Luz Helena Ramírez, amiga de Piripi. Esta iniciativa buscaba enterar a la ciudadanía por medio de los personajes de la radio novela, de todos los procesos y documentos que se debían tener durante la estancia en los albergues y demás zonas designadas como ayudas comunitarias.

     – En el grupo de radio coincidimos varios amigos artistas, estaba Alvarito Perdomo que en paz descanse, gran declamador y cantante de tango. Estaba Carlos Enrique, el director de Montenegro Estéreo, profesor, músico, cantante. Estaba Luchi, teatrera, estaba Fernando que era cantante y como ellos más artistas. Luego pensamos en hacer algo juntos, entonces se diseñaron los shows en vivo. Nos íbamos para los pueblos y en una tarima recreábamos una escena de la radio novela en vivo, luego presentábamos una muestra del arte que cada uno hacía, por supuesto yo ya contaba cuentos. Y era bonito porque no era el contacto desde la radio sino también en la comunidad, entonces fue un momento enriquecedor. También tuvimos un ejercicio muy interesante, radio dramatizamos la pasión de Cristo, desde los 28 municipio que tenían emisoras comunitarias, los radio autores estaban en cada municipio y todos en vivo realizamos el show. Todo fue escrito y dirigido por Uriel Vásquez, que también hacia parte del grupo creativo y ahora es profesor de teatro de la Uniquindio.

Fragmento del Perfil "Entre Luis Hernán y Piripi":

 https://www.revistaelrollo.com/entre-luis-hernan-y-piripi

SOBRE EL AUTOR

Texto:

Johan Andrés Rodríguez Lugo - Editor de El Rollo

Futuro Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío.

Tomar café, comer mucha pasta, la música, los libros, los viajes, cosas simples y también algunas complejas - “No es que una quiera es que toca, entonces tin”.

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