JUEVES

9-abril-2020

Ilustración: Cortesía de MATADOR 
 @matadorcaricaturista / @Matador000 / @ELTIEMPO 

     Hoy podía salir, y como lo he hecho desde que empezó el aislamiento nacional obligatorio, visito a don papá, compro cosas y recorro las calles. El pedido de hoy era pan y tostadas. Así que compré dos paquetes y dos panes, para que el hombre no salga, o no haga salir a la esposa o a mi hermana. En todo caso, lo hacen, y él lo hace. Esta semana le ha tocado trabajar y está feliz, es un hombre máquina, no le gusta estar encerrado, se irrita con facilidad y le gusta el ron. Cumple años dentro de ocho días y ya está resignado a que no podremos hacer nada. Pero está feliz por trabajar. En las carreteras terciarias se pasó la semana, recogiendo escombros, limpiando y manejando la volqueta.

     Me convenció de visitarlo hoy porque el almuerzo era sudado de pescado, de bocachico para ser más exactos. Una vaina deliciosa que no me podía perder. Siempre se trata de mantener la tradición culinaria de esta época y de bajarle a la carne, pero por aquí ya no hacemos eso. Siempre me cuenta cómo vivía su niñez y sobre todo en esta época que para la abuela era importante. Como buenos liberales odiaban el azul y rezaban cada tanto. Siempre recuerdo esa frase de William Ospina en el libro “Pa´que se acabe la vaina” que dice: La única diferencia entre liberales y conservadores, es que unos van a misa de seis y los otros a misa de siete. Y por lo que me cuenta don Papá, en su casa las tradiciones se seguían a régimen y sin chistar palabra.

      Al parecer, la abuela, que no tuve la fortuna de conocer, el domingo de ramos hacía la comida de la semana, sí, cocinaba todo el día y la comida se guardaba en neveras o despensas porque durante la Semana Mayor no se podía hacer nada, nada, nada, nada, ni siquiera hablar. Era una semana de reflexión, de rezar, de escuchar las misas por las emisoras y salir a las procesiones sagradamente a la hora señalada, todos vestidos con su mejor traje, así el resto de la semana se la pasaran descalzos, en el barro o jugando con cerdos y gallinas. Cuenta don Papá que era una semana compleja para los niños, no podían jugar, no podían saltar, no podían hacer nada, aunque bueno, tampoco les pegaban ni los regañaban. Eso sí, el sábado santo luego de la procesión los enfilaban y les daban los correazos acumulados de la semana. Ti - e - nen - que - res - pe – tar -  la – se - ma – na - san – ta – y - al - se - ñor.

     Papito, así es como se debe vivir la semana santa, todos encerrados, sin decir malas palabras, escuchando música clásica y rezando constantemente. Eso hacíamos de pequeños, eso es, así es, como debe ser. Claro, lo entiendo, pero no se me olvidan las parrandas que se hacía en jueves Santo o Sábado Santo. ¡Que llueva el Ron! ¡Resucitaremos como el señor!

     El día se pasó rápido, almorzamos, despacio, era pescado, se debe poner atención y no hablar, concentradito Johan para que no se le vayan a ir las espinas, o sino, ahí están las papas, la yuca o el arroz para que las pase. Échele limoncito al sancocho y hágale pa´ dentro que el pescado da defensas, las que necesitamos para esta época, tómese el juguito despacio, que le alcance para todo el almuerzo y vaya escarbando el pescado lentamente, buscando las espinas, sacando las espinas, chuzándose con las espinas, dividiendo las espinas, ¡Hijueputa, se me fue una espina!

    Luego tomamos café, una siesta de dos horas y sintonizados a Caracol y sus películas sobre la Biblia. Hoy don Papá no salió, por fin, hoy se quedó adentro, viendo televisión o durmiendo televisión. Intentó llover dos veces, pero no pasó mayor cosa. El día se termina, aparece My President en televisión hablando y hablando; diciendo y diciendo; recomendando y recomendando, pero anoche hubo un evento desastroso que nos hace cuestionar aún más el tipo de país y de gobierno y de instituciones que tenemos, personas muertas que votan, números de cédulas iguales, gente que puede recibir ayudas sin tener la necesidad, bases de datos adulteradas o mal hechas y comunicados de prensa que se lavan las manos y los pies, políticos haciendo alusión al día del falso, al beso de judas. Esto es lo que tenemos, esto es lo que hay: This is Polombia.  

SOBRE EL AUTOR

Johan Andrés Rodríguez Lugo

Futuro Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío.

- Tomar café, comer mucha pasta, la música, los libros, los viajes, cosas simples y también algunas complejas - “No es que una quiera es que toca, entonces tin”- 

Contacto:

Facebook: https://www.facebook.com/johanandres.rodriguezlugo

Twitter: @UnJohanTin

Instagram: @Johan_RL

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