DOMINGO

12-abril-2020

Ilustración: Cortesía de  X-Tian / Publimetro 
 @UnCaricaturista  / @PublimetroCol   

      Hemos cumplido la primera meta. Es increíble. Llevamos tres semanas en aislamiento nacional obligatorio. Deténganse y analicen. Logramos la primera parte de este proceso, logramos llegar a donde estamos ahora, algunos, por supuesto. Aquí estamos, aquí seguimos, hemos sobrepasado un montón de días. Nos hemos adaptado y acostumbrado a este presente; echamos de menos infinidad de cosas, personas, espacios y costumbres. Extrañamos salir, viajar, vernos, ir a restaurantes, salir a pasear, ir al parque, comer helado y de más. Lastimosamente las muertes han estado presentes, cada día vienen en aumento, no solo en Colombia, sino a nivel mundial.

     Este momento es internacional, nos une a todos, nos encierra a todos, el mundo realmente está paralizado con esta epidemia y a todos nos ha cogido desprevenidos. Ningún país estaba preparado realmente para afrontar una contingencia como la que estamos presentando. No han bastado los entrenamientos, las políticas, las decisiones nacionales e internacionales. No bastaron las prevenciones diarias, no bastaron las guerras, algunas, no bastó ser de arriba o de abajo, de esta familia o de aquella. Todos estamos en esto, y muchos esperamos salir de esto. Esto nos tiene llevados.

      Hace días “My president” había ampliado el aislamiento hasta el 26 de abril. Todos estamos claros en que el tiempo no será suficiente, siempre faltará más, pero muchos no pueden, muchos están desesperados, en quince días termina otro mes, hay que pagar recibos otra vez, hay que mercar otra vez, hay que cumplir con los arrendamientos otra vez, pero seguiremos encerrados otra vez. Un país que se mueve del diario no es capaz de detenerse tanto tiempo, estamos ante una disyuntiva de quienes a conciencia se pueden quedar en casa y quienes con hambre, deudas y desespero salen cada día a rebuscar. La estratificación de las personas nos ha llevado a un momento de dimensión estas semanas. No descubrimos que el agua moja, ni que el sistema estaba mal, ya no lo sabemos ni lo vemos, lo estamos sintiendo. Quienes tienen y se pueden encerrar; quienes más o menos tienen y se pueden encerrar hasta tal día; quienes no tienen y salen a buscar, y quienes no tienen nada y esperan, como ahora nosotros esperamos, a que algo cambie o algo pase.

     Este espacio ha llegado a su final como ansiosamente se propuso. Narrar la cuarentena desde el primer día hasta el último. Es un logro personal, jamás pensé poder hacerlo, empezó como una idea y se fue materializando y fortaleciendo, y he aprendido y descubierto muchas cosas sobre esto, sobre mí, sobre todos. Ya lo han leído. Un espacio de catarsis constante. Detenerme a ciertas horas del día y mirar, contemplar, leer, entender, tratar de entender y bajarle a la ansiedad de no saber, nunca sabemos, pero igual el exceso de futuro nos alcanza, sobre todo lo que se avecina para nuestra sociedad, nuestro mundo, nuestras familias. Pero ¿cuál futuro?, ¿qué es realmente lo que nos espera?

      Por supuesto no he estado solo, tengo a tres amigos que me esperan y me acosan cada noche para que les mande el texto antes de subirlo. Tengo a dos maestros quienes siempre me hacen sugerencias, recomendaciones, correcciones y ánimo, sobre todo eso, me animan. Y tengo, además, al editor de El Rollo quien lee todo antes de publicarlo. No puedo dejar de lado a los caricaturistas quienes de manera totalmente desinteresada y casi a ciegas, decidieron sin pensarlo donar sus trabajos para este espacio. Cada caricatura publicada ha sido cortesía de ellos y ellas. Les escribí, les expliqué y todos, todos, dijeron: “Johan, de una, usa las que necesites”.

     Quizás lleve este espacio a otra dimensión, no sé, semanal. De igual forma, propongo que quienes quieran contar su historia, o contarme su historia para que salga en este espacio, lo hagan. Quienes quieran escribir, quienes quieran publicar, quienes quieran dejar algo de todo esto aquí está, no solo la Bitácora de un Ansioso en Cuarentena, sino la revista. A toda su disposición.

     Por ahora me retiro, no sin antes recomendarles una película que me vi hoy. “El Hoyo”, mucho se ha dicho y vomitado sobre esta película. Pero debemos verla como lo que es, un reflejo de nuestra sociedad, un espejo a nuestras miserias como humanos y ante la posibilidad que el poder nos lleva a manejar. Nos muestra que no importa el nivel social en el que estemos, siempre seremos unos hijueputas con quienes están debajo de nosotros. De un día para otro podremos subir o bajar, y quienes están abajo solo quieren subir y quienes están arriba se olvidan que estuvieron abajo. La distribución equitativa del mundo que nos toca está delimitada por todo lo que podamos abarcar individualmente, luego de esto, lo que sobre, es lo que compartimos. Así que nada, véansela y sigamos esperando. MUCHAS GRACIAS POR LEER.

SOBRE EL AUTOR

Johan Andrés Rodríguez Lugo

Futuro Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío.

- Tomar café, comer mucha pasta, la música, los libros, los viajes, cosas simples y también algunas complejas - “No es que una quiera es que toca, entonces tin”- 

Contacto:

Facebook: https://www.facebook.com/johanandres.rodriguezlugo

Twitter: @UnJohanTin

Instagram: @Johan_RL

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