OTRO CUMPLEAÑOS

QUE NO SERÁ

4-MAYO -2020

Ilustración: Cortesía de  La Ché / El Espectador
 @lachetaller  / @elespectador  

     La ruleta del cumpleaños cayó en cuarentena, no es mucha la tristeza, hace años que no disfruto esta fecha. Igualmente hago lo que debo: sonreír, tomar alcohol, disfrutar con mis amigos que siempre me tienen una sorpresa,  que me regalan chocolates, Coca Cola y limoncito con ron. Esperar la llamada de mis hermanas, de don Papá, de mi madrina, de mis familiares, amigos del trabajo, de la U y así, esperar que me canten el cumpleaños y hacer caras o cantar también y aplaudir mientras terminan el conteo: 1, 2, 3, 4, 5, 10, 20, ¡26!

     El 6 de mayo de 2011 es quizás el peor cumpleaños hasta ahora, como todo día malo, empezó excelente, era mi primer semestre de Universidad, mi mamá me había dado dinero para comprar el recién salido álbum de la banda Maná: Drama y Luz. ¡Quién diría que la razón del álbum y sus canciones también me tocarían de la forma que lo hicieron! Este álbum no iba a salir, durante las grabaciones, murieron de cáncer la mamá y la hermana de Fher, el vocalista. La banda pensó que todo quedaría en pausa mientras pasaba todo eso, pero Olvera, el líder de la agrupación, decidió seguir adelante, grabar dos canciones en homenaje a ellas y terminar el proyecto que traían luego del éxito de Labios Compartidos en el álbum Amar es Combatir. 

     En aquella época – nótese la nostalgia – no estaba tan masificado Spotify y Youtube llevaba pocos años operando, aún se compraban los álbumes en físico y en Armenia solo había tres sitios. Ese día me volé de una de las clases, subí hasta el Portal Del Quindío, fui hasta la tienda de La Rumbita y pedí el álbum de Maná. Toda la tarde estuve contemplándolo sin abrirlo pues quería hacerlo al lado de mamá. Así que esperé hasta la noche que llegaría a mi casa. Lo lamentable, ahora lo recuerdo, es que pude escuchar el álbum 4 días después. Ese día al llegar a casa, debí desempacar mi maleta y ayudar a empacar la de mamá, ya tenía entrada directa a urgencias. Dos semanas después nos enteraríamos que tenía cáncer y quince días después ella ya no estaría con nosotros. El resto del año se me fue escuchando el álbum sin ella.

Te fuiste a un viaje a las estrellas
Te fuiste al cielo mi amor
Te hiciste luz que ya destella
Y yo aquí, me quedé con dolor

Tú eres mi ángel de la guarda
Que me cuida, que me aguarda, que está dentro de mí
Tú eres el árbol, eres río
Y las flores, el naranjo, el ave que está aquí

No te olvido paloma, me haces falta mi vida
Algún día, yo te veré
Ya no lloro paloma, ya no lloro mi vida
Gracias por tanto amor.

     Nueve cumpleaños han pasado, excelentes días claro está, pero los recuerdos me invaden constantemente y más por esta época que nos hemos detenido a pensar, a contemplar, a recordar, a añorar lo que fue y ya no será. Los días se siguen pasando a la espera que todo termine, pero ahora es más extraño, pareciera que la gente ya se hubiese acostumbrado a esto, o ya no le importara lo que se viene, como si la moda del #QuédateEnCasa ya hubiese pasado y ahora empezara, no sé, el #BastaDeCuarentena. Como si fuera un capricho, como si fuera una ley más a la cual hacerle conejo, como si fuera otra regla para romper al mejor estilo colombiano. Entiendo, entendemos, claramente que no todos nos podemos encerrar más tiempo, que la economía colombiana no soportará otros quince días de aislamiento y que es hora de tratar de volver a la cotidianidad. Sin embargo, recuerden que los informes del Ministerio de Salud dejan mucho que desear, que aún no se hacen pruebas como se debería y que quizás muchos ya seamos vehículos de contagio por creer, como pasa en las películas, que el monstruo ya se fue y ya podemos volver a salir.

     La semana pasada estuve tres días en la calle. Mi amigo Sebastián nos convocó para un proyecto documental del que ya se enterarán y estuvimos en varios sitios grabando. Uno de ellos, el más denso, el supermercado. Fue una cosa totalmente paranoica, Laura nos había conseguido todos los implementos de seguridad: Caretas, tapabocas, alcohol, desinfectante, guantes y alcohol. Solo nos faltó un traje blanco y la banda sonora de los “Cazafantasmas”. Pero claro, ninguna exageración está demás en este momento y menos en un sitio tan expuesto como un supermercado. Mientras grabábamos la gente entraba, salía, volvía y entraba, algunos con tapabocas, otros sin ellos, los almacenistas y trabajadores muy bien protegidos, pero la mayoría de la gente con quejas y molestias por las restricciones.

      No hemos podido entender la gravedad del asunto, seguimos pensando que esto es una gripita y que ya es el tiempo de que pase, los expertos son exagerados, los epidemiólogos no quieren que la vida avance, el gobierno solo quiere nos quedemos encerrados y la aerolínea Avianca no para de llorar. Pobrecitas las empresas y la industria, pobrecitos los jefes y multinacionales. Pero don José, don Carlos y don Alfonso que tienen que madrugar a la constructora es mejor que lo hagan porque entonces con qué comerán, o doña Elizabeth y su equipo que sigue limpiando las calles con la mirada acusadora y de asco de las personas que los miran. O de los médicos y enfermeros que han intentado sacar de sus casas; claro, no ven que están contagiados y vienen a enfermarnos, además ya aplaudimos hoy ¿qué más quieren?

Sin duda es un momento muy extraño para cumplir años, para celebrar los días que vienen o conmemorar los que se fueron. No sé qué vendrá, si nos darán otros quince días, si la paranoia se nos acabará pronto, si podremos tener una vida normal o si todo cambiará. Seguimos esperando, encerrados, haciendo lo que se supone que debemos hacer para conservar la vida, nuestras vidas, aquí estamos y esta será una semana más de aislamiento o una semana menos u otra semana, eso ya no importa. Los días se pasan, los contagios aumentan y la incertidumbre no se detiene, solo espero, por ahora, que no me falte roncito el miércoles para olvidar un poco el hecho de ser colombiano en Colombia durante esta pandemia.

SOBRE EL AUTOR

Johan Andrés Rodríguez Lugo

Futuro Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío.

- Tomar café, comer mucha pasta, la música, los libros, los viajes, cosas simples y también algunas complejas - “No es que una quiera es que toca, entonces tin”- 

Contacto:

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Twitter: @UnJohanTin

Instagram: @Johan_RL

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