“El nombre de cédula”

no interesa

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En el tercer día de Comicland Armenia ella logró el segundo lugar en la pasarela cosplay para niños con su representación de la Legión de Reconocimiento. Uno de los tres organismos en que se divide el ejército de la humanidad en Shingeki no Kyojin, una serie de manga japonesa escrita e ilustrada por Hajime Isayama conocida en habla hispana como Ataque a los Titanes o Ataque de los Titanes. Y después fue la ganadora del concurso de dibujo de cultura geek.

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Aunque nosotros, revista El Rollo, no la habíamos cruzado desde el día anterior al lado de su compañera disfrutando del evento. La verdad, hay que ser honestos, en principio pusimos los ojos en el cosplay de miembro de la casa Gryffindor, una de las cuatro casas en las que se dividen los estudiantes del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería en los libros de Harry Potter, que llevaba la dama. Mismo que en la pasarela cosplay de adultos se reveló como la representación de Hermione Jean Granger.

Y como ya vemos que algunos nuestros profesores y críticos de oficio deben estar revolcándose en sus casas, oficinas y algunos en sus tumbas, lamentablemente, les vamos a  contar porque sus nombres y parentesco, información fundamental en otro tipo de relato, no nos interesó.

Eventos tipo Comicland no son para exhibir la persona que la sociedad dice que eres, son para mostrar el niño que realmente eres. Aquí lo que el maestro Luis Hernán Arango, mejor conocido como “Piripi”, llama “nombre de cedula” no tiene cabida, ese código con el que se te ha catalogado para ingresar al sistema a nadie le importa. 

En Comicland, y otros encuentros de la cultura geek, importa cuán niño eres todavía y que tan intactos siguen tus sueños, mundos diferentes, algunos ideales otros caóticos pero ante todo mundos que nos permiten escapar del yugo del día a día, que nos estimulan la mente, la creatividad y mantienen viva la ilusión y la capacidad de soñar. No queremos ser Russ protagonista de The Kid (Bruce Willis, Spencer Breslin – 2000) y que un día nuestro Rusty interior se presente a reclamarnos por dejar de ser quienes somos, por perder la esencia.

Finalmente nos enteramos que la protagonista de nuestra historia se llama Mariana, solo porque fue el nombre que se plasmó en su premio, una caricatura suya realizada por el artista @tura_arte (Instagram) quien fue el jurado del concurso. Así que no olviden, somos lo que queremos ser y no lo que nos dicen que debemos ser, y esta serie de fotografías lo explica mejor, o eso esperamos.

Texto y Fotos:

Jorge Alberto Mendoza Portillo

Comunicador Social - Periodista 

Universidad del Quindío./​ "No se mucho de nada pero me gusta aprender, ramonero de corazón y enfermo por las imágenes".

Fotos:

Christian David Acuña 

Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío./Músico, fotógrafo y voleibolista rodillón./"Lo mío es la percusión”