LUNES

6-abril-2020

Ilustración: Cortesía de Mheo / El País - Cali
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Y entonces, Jesús llegó al templo, con la intención de honrar al padre, y empezó a ver que los lugares sagrados estaban siendo utilizados para vender productos, animales y cosas que sirvieran para las ofrendas destinadas al señor. En ese momento, un sentido humano se apoderó del cuerpo de cristo y empezó a echar a palazos, gritos e insultos a las personas y a los mercaderes, gritando la famosa frase: Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Tal vez no en ese momento, quizás fue en otro pasaje, pero en las películas es una buena excusa para mostrar la ira del hijo de Dios ante la vagabundería que vivía en su casa. Siempre recuerdo una de las películas que aparecen en esta época, hay muchas obvio, pero dejando de lado la de Gibson, hay una que me llama la atención, se llama JESÚS, y es dirigida por Roger Young, siempre la pasan por Caracol el Jueves Santo. Con Mamá era el plan de ese día.  

Mamá era profesora y aún en semanas de receso nunca dejaba de ser profesora, en la casa siempre buscaba maneras de enseñarme las cosas, de explicarme la vida, el mundo y demás, y johancito era un niño demasiado preguntón, así que menos mal me tocó la paciencia de doña Blanca, aunque bueno, también se dejaba llevar y la correa a veces aparecía. En todo caso, nos gustaba ver juntos esta película porque dejaba ver a un Jesús mundano, bailando, bebiendo, haciendo chistes, tirándole agua a sus compañeros, cometiendo errores, siendo terco, desafiando a los demás y siendo terrenal, como se suponía, sin tanto protocolo por ser el hijo de Dios. Ella me decía, ¿cómo me decía?, en este instante ya no recuerdo, tal vez amor, tal vez hijo, tal vez cariño, tal vez Andrés, sí, ella me decía Andrés, aunque cuando me regañaba, me decía Johan Andrés. Ella me decía – Andrés, mira, hasta Jesús se equivocó, los errores no son malos, son cosas que suceden, la actitud que tomes luego es la que vale. Puedes ofender a alguien, hacer sentir mal a los demás, pero al final del día, la compasión y el amor es lo que prima. Y ahh amor que le sobró a doña Blanquita.

Nos falta amor muchachos y muchachas, eso es clarísimo, y por estos días, cuando el futuro es totalmente incierto y las decisiones que estamos tomando no pasan de elegir la serie que veremos, los que podemos, nos damos cuenta que muchas cosas las estamos haciendo mal porque para nadie es un secreto que en pocos días el abastecimiento, el poco abastecimiento que se logró conseguir empezará a escasear, ya lo está haciendo, ya muchas familias se quedaron sin alimentos, sin trabajo, sin nada. Hoy hubo una denuncia en Calarcá, desde el barrio Valencia mandaron fotos de carteles y de personas solicitando ayudas y alimentos, personas que veía en la calle vendiendo cocadas, jugos de naranja, dulces, velitas, hoy los vi en Facebook rogando compasión y auxilio. Y qué me dicen de esa protesta pacífica del barrio Géminis, con platos y velas solicitando ayuda. La impotencia y el desconsuelo se apodera de nosotros, tantos para ayudar y tan pocas cosas que podemos hacer. Y lo que podemos nunca será suficiente, aunque bueno, lo hacemos y es lo que vale, lo poco o mucho que compartamos será valioso para quienes lo reciben.

El presidente entonces nos tira una carta de +13, hasta el 26 durará el aislamiento obligatorio nacional, pero luego ¿qué?, luego qué queda, todos como si nada, salir a rebuscar lo que no hay, familias enteras a suponer que las ayudas llegarán pronto; bancos y empresas a facturar y a producir porque la economía del país no se puede detener. El sol no se tapa con un dedo y no hemos descubierto el sistema tan errado y dividido que tenemos, solo lo hemos confirmado. Ese tal aislamiento inteligente no existe, como tampoco existen esas buenas noticias sobre la curva de contagio, como tampoco existen los buenos resultados. Nos están mintiendo, nos están diciendo que quizás el 26 de abril podamos salir, pero aún hoy no hay políticas sociales reales para suplir las mínimas necesidades de supervivencia y aun así se ve por redes personas que afirman que los que están disfrutando este momento son todos esos vagos que reciben los beneficios del Sisbén. Hágame el hijueputa favor.

SOBRE EL AUTOR

Johan Andrés Rodríguez Lugo

Futuro Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío.

- Tomar café, comer mucha pasta, la música, los libros, los viajes, cosas simples y también algunas complejas - “No es que una quiera es que toca, entonces tin”- 

Contacto:

Facebook: https://www.facebook.com/johanandres.rodriguezlugo

Twitter: @UnJohanTin

Instagram: @Johan_RL

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