La cultura se reactivó y con ella, llegó nuevamente Altavoz…

¡PRESENCIAL!

Texto: Christian Acuña* 
Fotos: Cortesía Altavoz  

Altavoz foto 1.jpg

Uno de los sectores más golpeados por la pandemia, evidentemente, ha sido el cultural; muchas organizaciones, gestores, agrupaciones y colectivos se han tenido que ingeniar estrategias para no naufragar en medio de tantas medidas restrictivas que en la actualidad se han venido flexibilizando, para fortuna de todos.

Medellín, creería sin temor a equivocarme, fue de las primeras ciudades en donde la cultura se comenzó a activar, sus teatros abrieron de nuevo, los conciertos volvieron a “traquear” en el ambiente y el público se fue habituando otra vez a parcharla en los diferentes espacios que ofrece el Valle de Aburrá para la cultura.

Después de una versión vía streaming en el 2020, los 18 años del Festival llamaban a celebrarse de manera presencial, algo que fue posible gracias a los procesos de vacunación en el país y la reactivación de la economía; escenarios como el teatro El Pedregal, el mítico Carlos Vieco y la Cancha Cincuentenario, volvieron a recibir el sonar de guitarras, bajos, baterías e instrumentos propios de la diversidad sonora de Altavoz.

30 mil personas bailaron y poguearon para celebrar los 18 años de Altavoz Fest

Entre el 10 y el 12 de diciembre, Medellín celebró los 18 años de uno de los festivales insignia de Latinoamérica, Altavoz Fest, un evento que se enmarcó en la agenda cultural de Navidad al ritmo del reggae, el rap y el ska, con los mejores exponentes del rock, metal y punk del país. Fueron 50 agrupaciones, 25 horas de programación y dos escenarios: el Estadio Cincuentenario y el Teatro al Aire Libre Carlos Vieco. Los artistas fueron los encargados de ofrecer tres días de diversidad sonora y reencuentro.

Altavoz Foto 2.jpg

La fiesta de la música de Medellín vivió el regreso a la presencialidad en una apuesta por la reactivación económica y emocional de los artistas. Altavoz Fest y todas sus actividades previas, como las audiciones, Ciudad Altavoz y el evento central, tuvieron una inversión de 2 mil millones que  beneficiaron a más de 250 artistas locales y nacionales, 28 de ellos participantes de la Convocatoria de Fomento y Estímulos para el Arte y la Cultura.

 “Quedamos felices después de haber vivido este Altavoz en sus 18 años. Fue un momento muy emocionante porque celebramos la vida con el rock y la música alternativa, con bandas que llenaron de emoción, de felicidad, de pogo, de desahogo emocional y social. Seguimos reactivando la economía de las bandas. Más de 450 millones para bandas de Colombia, una apuesta para reactivar la economía. Volvimos al escenario, al 100% de público. Eso genera ciudadanía, encuentro y paz”, dijo el secretario de Cultura Ciudadana, Álvaro Narváez.

El cartel para la celebración estuvo integrado por agrupaciones nacionales con proyección internacional, además de las ya clasificadas en los diferentes procesos dispuestos por la organización.

Altavoz Cartel.jpg

Altavoz Fest, un espacio donde convergen diferentes actores sociales

El tradicional pogo y los agites de cabeza que caracterizan a este encuentro con el rock, el metal y el punk de las bandas emergentes tuvo, en esta edición, una apuesta: reunir también a raperos, rastafaris, emos, hardcores y a toda la diversidad de tendencias, fusiones y ritmos de la música alternativa. Tres generaciones disfrutaron, se vieron familias, niños y jóvenes reunidos durante los tres días del Festival.

Carnaval Foto 2.jpg

Con esto queda demostrado que Altavoz sigue siendo un espacio pensado para todos, con algunas limitantes dadas las recomendaciones gubernamentales por el tema de autocuidado y demás, pero que se irán haciendo cada día más flexibles hasta que lleguemos al punto de volvernos a concentrar todos en el mismo lugar y gritar al unísono que esta dura etapa de pandemia fue superada y que lo único que irrumpa en nuestro organismo sea el sonar de las notas musicales invadiendo cada órgano de nuestro cuerpo.

Christian Acuña*

Editor fotográfico revista El Rollo. “Músico, fotógrafo y voleibolista rodillón. Lo mío es la percusión”.