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Editorial

Ya van 11 años dando rollo, 23 ediciones abordando temáticas referentes al nuevo humanismo, el hombre y su relación con su entorno, sus recursos, sus semejantes, y en algunos casos, no tan semejantes.


Para esta entrega, decidimos abrir la discusión sobre un tema polémico y actual, espinoso y nebuloso. Dadas las rupturas en nuestra sociedad con el “pensamiento fuerte”, dimos el paso a un “pensamiento líquido” difícil
de abordar, entender y aún más, de explicar. Como el agua que se escurre entre los dedos, el pensamiento en la actualidad toma formas diversas, casi que se puede afirmar que como todo hombre es una historia, todos poseemos un poco del pensamiento universal que llega a nosotros por medios como la educación, la familia, el entorno, los medios de comunicación y demás.


Esto no es un problema, lo caótico es que poseemos demasiada información, nadie tiene una verdad plena, somos un recipiente y el líquido que ingresa se acomoda según nuestra forma de ver la realidad, todo lo ponemos en duda, y muchas veces, nosotros mismos somos una eterna duda. Es aterrador constatar que a menudo nuestras conversaciones son diálogos de sordos. 


Lo que antes se consideraba como valores inamovibles de la sociedad se han puesto en entredicho: el respeto y defensa de la vida, el cultivo de las artes y ciencias, el valor del otro por el solo hecho de ser un semejante,
entre muchos otros. Y más allá de un debate con tono moralista, es que está en juego la especie humana, casi nada. Gracias, en gran medida, al pensamiento líquido que abunda en la mayoría de nuestros ambientes, la sociedad se ha visto en aprietos para dar solución a los más inverosímiles planteamientos, como por ejemplo, si les damos a los animales los mismos derechos de los humanos o si ya podemos iniciar la clonación de cabras, para fines científicos, nada más. Hoy todo es relativo y “tocar madera” se ha convertido en el deporte de moda. Yo pienso esto hoy, mañana no sé. Con una facilidad enorme cambiamos de posición sobre casi cualquier cosa, no nos comprometemos con nada, no tenemos ideales, o bueno, quizá sí, pero en todo caso no serán muy duraderos, todo
está sujeto a cambios.


Es por esto que abrimos El Rollo, para que nuestros colaboradores expresen sus ideas sobre la modernidad líquida que vivimos, una era que efectivamente ha traído avances significativos en todos los aspectos de la vida humana, y que, a su vez, presenta desafíos en torno a lo que nos diferencia de los demás seres que cohabitan con nosotros en este planeta: la capacidad para razonar.