SÁBADO

4 - abril -2020

Ilustración: Cortesía de Alberto Martínez
"BETTO"
 @bettoespectador 

     Mañana inicia la Semana Santa con el Domingo de Ramos, sabemos que muchos habían planeado lo que harían esta semana, algunos tenían viajes que cancelaron, otros visitarían familiares, los otros descansarían, algunos seguirían en lo mismo, días normales, días iguales y luego dos festivos atravesados. Pero ahora, todos estamos igual, algunos encerrados, otros en las calles rebuscando lo del sustento diario, otros en Netflix, algunos en oración, otros como si nada caminando y hablando con los vecinos. Viviendo, eso es lo que hacemos, esperando que pasen los días.

     Recuerdo que mamá tenía tres momentos principales en la Semana Santa. El Domingo de Ramos, donde ella organizaba el desfile del colegio en el que trabajaba, coordinaba los ramos, los colores de las camisetas, rojas o blancas, organizaba sus estudiantes, y a sus padres, y luego empezábamos a caminar. Desde la Estación de Bomberos Calarcá, hasta el parque principal, era un recorrido largo, tendido, y a dos pasos por minuto. Los ramos se elevaban, los cantos se escuchaban, mucha gente nos acompañaba y otros desde sus ventanas se bendecían.

     Luego estaba el Sábado Santo, el día favorito de mamá, el día de la procesión de la soledad. Durante la semana ella hacía arreglos florales, compraba cintas blancas y azul claro, los colores de la Virgen, oasis verdes con los que siempre me ensuciaba arreglando y limpiando y decorando y ayudando a entregar para adornar el grupo de acompañantes del colegio y claro, los faroles que no terminaban procesión. Los estudiantes usábamos nuestro uniforme de gala, con guantes blancos, camisa manga larga y un moñito que doña Blanca se había inventado, o actualizado, o rediseñado viendo ese programa “aprenda y venda” que se transmitía, o se transmite en el canal Teleamiga, ese era su Netflix, fan loca e histérica si se perdía algún capítulo. Menos mal no heredamos nada de eso, no tanto. 

     Y al otro día, el Domingo de Resurrección; madrugábamos, caminábamos hasta el norte de Calarcá desde donde nos organizábamos y empezaba la procesión, esta no era tan protocolaria pero igual se hacía con la solemnidad que se requiere celebrar volver del Infierno y renacer de entre los muertos.

     La aglomeración siempre ha sido parte de nuestro diario vivir, y no sé en qué pensarán las abuelitas que mañana no saldrán, que esta semana no bendecirán, guardarán ayuno y se protegerán de todo mal y peligro. Espero que no hagan lo mismo que las abuelas de España que se enfrentaron cual “mamertas” ante la policía exigiendo ir a misa. Señoras, por favor, éntrense que estar afuera hace daño. El sol pica y da cáncer. 

     Sin querer queriendo, será una verdadera semana de receso, independiente de todo, es importante hacer descansos, supongo. Ya sabemos lo que tenemos, lo que nos pasa y que estamos claros que el próximo lunes 13 de abril esto no acabará. Hay que ser realistas, esto se extenderá, el domingo en la noche me imagino el discurso de “my president” diciendo que gracias, que bueno, que listo, que Dios nos siga bendiciendo y la Virgen de Chiquinquirá protegiendo, pero que le sumemos otros quince días a ver cómo nos va. O bueno, siendo conspirativos, tal vez maquillen los resultados finales, nos digan que la curva se estabilizó y que ya estamos listos para volver a la normalidad y salvar la economía del país. Quién sabe, todo se espera, todo se aguanta, todo sucede en el país del Sagrado Corazón de Jesús.

     Así que aquí seguimos, encerrados, en cuarentena, caminando la casa, de cuarto en cuarto, de mueble en mueble, de la cocina al baño, de la sala al comedor, de la nevera a la estufa, de comer, dormir, despertarse y volver a dormir. De ver series, de compartir estados, de hacer “spoiler” porque me vi la mejor película que se ha hecho en años y no vomité porque he visto mejores o peores, o porque se debió contar de otra forma o porque nadie entiende de cine, solo quien comparte el “spoiler” que tiene el tiempo completo para verse en una sentada toda la serie o todas las nuevas películas. Y así estamos. Compitiendo a ver quién descansa más y quién vive mejor este proceso. Aguantemos otro poquito entonces, y que se venga sin anestesia la Semana Mayor.

SOBRE EL AUTOR

Johan Andrés Rodríguez Lugo

Futuro Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío.

- Tomar café, comer mucha pasta, la música, los libros, los viajes, cosas simples y también algunas complejas - “No es que una quiera es que toca, entonces tin”- 

Contacto:

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Twitter: @UnJohanTin

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