RÍO ROJO METAL FEST

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Nunca es tarde para escribir sobre música y sobre ríos. Cuando aparecieron las aguas turbulentas de Río Rojo, aún faltaban por llegar los Cuatro Jinetes del Apocalipsis. Pero, ¿a quién le importa? La conquista, la guerra, el hambre y la muerte, hace mucho arribaron a nuestra tierra.

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 Domingo previo a lunes festivo. Antes de la llegada al evento, mucha expectativa, pero con fervientes intensiones de perderme en un buen pogo con lo mejor del metal extremo de la región y el país. Un poco retrasada la entrada al lugar – asunto que complicaría las cosas al final – mientras atrevidas moscas e insectos aprovechando el clima caluroso se posaban escandalosas en la piel y en las camisetas negras de quienes llegamos al evento.

El sol penetraba impune, encontrar sombra en medio del calor sofocante era un regalo de la vida. Entrada asegurada y el parche con amigos y amigas de antaño bajo un frondoso árbol que acompañó toda la jornada; corrió Río Rojo Metal Fest.

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Cuando se habla de metal extremo, se incluyen géneros como el thrash metal, que nos arrastra hasta lo repugnante de la sociedad y la calle; el death metal, y esa muerte por napalm que acérrimamente nos ronda y cautiva; y el black metal, que perpetuamente nos recuerda la sublime faceta oscura del ser humano. Eso es lo que gusta, la fascinante mezcla entre latigazos musicales, riffs estridentes y guturales líricas desgarradas.

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Asphyxia, dio apertura al evento. Banda emergente de thrash de la ciudad de Armenia, y con ella los primeros pogos, pero la gente venía por más. Strike, con un estilo callejero y sucio death and roll cuyabro, exponiendo una apuesta interesante de speed metal. Presentando su más reciente trabajo discográfico titulado “Fast & Lust”. Llegó el atardecer y con él, Nihil Obstat. Banda de brutal death metal de la ciudad de Palmira, Valle del Cauca, regresando al Quindío, promocionando su último trabajo discográfico titulado “Antimatter”. La oscuridad en la noche es propicia para Grimorial, banda de black metal de Armenia, ambientando con sonidos oscuros y estridentes con el que pareciera el teclado del fin del mundo, mientras la constelación de Orión se muestra tímida en un cielo nublado. Se acrecienta el pedal en el acelerador con Engulfed in Abomination, agrupación, muy recomendada, surgida de la nueva ola del death/black metal en tierras cafeteras, con sonidos extremos y liricas oscuras. Llega A.C.V, “Acceso Carnal Violento”, banda que mezcla lo cínico teatral con la crudeza del grindcore. La vieja guardia del death metal se presenta con Twilight Glimmer, banda de Pereira formada en 1998, sonando el trabajo de su último disco llamado “Unbreed”. En el cielo la luna llena, cruzada de nubes grises, premonición de una masacre como las de Colombia… Imperio del terror (1989). Desde la ciudad de Medellín, Masacre, conmemorando los 31 años del mítico álbum “REQVIEM”, una aplanadora contundente, trayendo el averno en la tierra, que retrata en sus líricas la desolación de este insufrible país:

Éxodo campesino
En tierra de vándalos
Aun recuerdo verlos morir
Hay miedo al llegar la noche
El amanecer de un nuevo día trae
Silencio, miedo, angustias…

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La noche continuó y con ella Suppuration, banda de brutal death metal de Bogotá, una de las agrupaciones más importantes del género en el país, formada en 1997. Y Thy Endless Wrath, con sus blancos rostros y un sonido oscuro y melódico dentro del black metal. Ambas bandas, con un poco menos de tiempo de lo estipulado, pero con el carácter y la profesionalidad musical para continuar y cerrar el show de noche.

El telón debió culminar, abruptamente, pasadas las dos de la mañana, dejando a la última banda sin su presentación y con el sinsabor de quienes llegaron a presenciarla en vivo. Legendaria agrupación de la ciudad de Cali, el sonido final de dark metal de Occultus, no pudo exponerse en Río Rojo Metal Fest debido a motivos por el retraso del inicio, pero con la promesa de regresar al Quindío prontamente para terminar su participación.

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En términos generales, la primera edición de Río Rojo Metal Fest presentó muy buenas bandas y gustó. La memoria del conflicto armado vive en las líricas del metal colombiano. A pesar de las complejidades, el evento demostró porque el Quindío y el Eje Cafetero representan un importante pilar vivo dentro de la historia del metal extremo en el mundo. Que esta sea la oportunidad de mejorar siempre en el futuro, de regresar a Puerto Alejandría en territorio Quimbaya y derrotar una vez más al colonizador invasor.

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Aún queda Río Rojo, en Génova, en las montañas del Quindío. Uno de varios cuerpos fluviales en la mira colonizadora de acorazados extractivistas disfrazados de pequeñas centrales hidroeléctricas y de desarrollo. ¡Ríos para la vida, no para la muerte!

Así que si quieren seguir asistiendo a este tipo de eventos, los invitamos a que hagan parte de la experiencia de Internal Suffering, un evento similar a Río Rojo pero con su propia esencia. ¡Los esperamos este viernes 29 de abril!

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Luis Hernando Restrepo Aristizábal

Editor de la sección Ambiental 

Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío/ Construcción de memoria por medio de la escritura/"El arte es para consolar a todos los que están rotos por la vida" - Vincent Van Gogh