Los Rockstar del Ciclismo

Texto y Fotos:

Jaime Andrés Uribe Mora

Hace tiempo que el nombre de Colombia dejó de hacer eco por sus conflictos internos, el fin de una guerra ha permitido que el país lo nombren por cosas de verdad importantes, tan importantes como el deporte. Los colombianos han realizado una buena campaña a nivel internacional en juegos olímpicos, en mundiales de fútbol y como no, en el ciclismo. En las transmisiones internacionales se han escuchado nombres de colombianos dominando las grandes vueltas, imponiéndose incluso por encima de franceses, alemanes e italianos.

Este año, específicamente el cinco de febrero, fue una fecha muy importante para este deporte que luego de años ha vuelto a ser noticia. El estadio de Palmira fue el epicentro de algo nunca antes visto en Colombia. Las figuras más representativas del ciclismo a nivel mundial rodarían por las carreteras de este país. El estadio Francisco Rivera Escobar, lleno en su totalidad, fue el punto de encuentro para amantes y aficionados. No alentaban como antes a equipos de fútbol, esta vez todo eran ruedas, cascos y equipos ciclísticos. Al día siguiente iniciarían la travesía por las carreteras de la geografía nacional. 

Este evento le dio inicio a la primera edición de la carrera Oro y Paz UCI 2.1, evento con la categoría mínima que permitió a los corredores World tour estar en Colombia. Desde la primera etapa toda la afición salió a las calles con banderas, pancartas, cometas y ese sentimiento de alegría que solo es producida por los ídolos. Todos fueron testigos de cómo estas máquinas recorrían cada centímetro de asfalto por las calles de Palmira.

El primer día Fernando Gaviria, colombiano por supuesto, sacó la cara por sus compatriotas y ganó el circuito que lo hizo líder de la carrera. Desde ese momento la camiseta rosada lo acompañó hasta la tercera jornada. Este antioqueño barbado no dejó oler la victoria a nadie, mucho menos cuando se trataba de la llegada al Sprint final.

En la llegada al Tambo, Risaralda, el francés Julián Alaphilippe se adelantó a los colombianos, esta cuarta etapa fue un anticipo a las montañas colombianas. Este fue el único escenario donde un extranjero pudo saborear el poder ganar una etapa y ser el líder. El francés en un remate fenomenal, acompañado por cientos de espectadores, ganó, sin embargo, con gritos a todo pulmón y banderas ondeando al son del viento, todos celebraron el final de la etapa.

Etapa quindiana

 

Esta etapa era una de las más esperadas, el espectáculo que brindarían Nairo, Rigo, Egan, Henao y todo aquel capaz de aguantar el ritmo de las monstruosas subidas, sería enorme. Se trataba de la llegada al municipio de Salento. Ya es tradición que a este punto arriben otras carreras nacionales, pero esta vez serían esas estrellas que solo aparecen por televisión, quienes inundarían de talento este territorio poseedor del árbol nacional.

Desde muy temprano el pueblo inició los preparativos. Los balcones izaron la bandera tricolor y uno que otro era adornado por las clásicas bicicletas panaderas; los habitantes y visitantes tomaron ubicaciones estratégicas para presenciar el espectáculo y las personas se agolpaban en el centro del parque adornando la meta.

Los abuelos entonces sintonizaron las radios para conocer la ubicación de los ciclistas, el profe Urrego, que durante muchos años ha sido la voz del ciclismo en el país ya informaba sobre la situación. Las pantallas gigantes fueron encendidas, faltaban unas cuantas horas para la llegada y la famosa Goga empezó a relatar cada momento de estos kilómetros finales mientras con emoción la gente gritaba. Los competidores pasaron por Armenia a un ritmo impresionante, las calles de la capital también estaban repletas de personas que se volcaron para ver este efímero espectáculo que duró un par de pedalazos. Luego el Roble fue testigo del paso de las estrellas y en un santiamén empezaron a subir las curvas de Salento.

El sonido del helicóptero que como guardaespaldas acompañó a los ciclistas, grababa cada momento de esta competencia, él fue el anunciante de que los corredores se acercaban al municipio. Desde donde empieza el ascenso final, la carretera se convirtió en una calle de honor bordeada por miles de aficionados, en el pavimento los nombres de los ciclistas más conocidos habían sido marcados. Y arriba, en la plaza frente a la iglesia, los gritos de emoción ensordecían toda la comunidad.

Las puntas de los cascos fueron apareciendo en el último repecho antes de la llegada a la meta. Quienes esperaron toda la mañana se sintieron satisfechos al ver que los líderes eran por supuesto colombianos, finalmente fue Rigoberto, quien haciéndole honor a su apodo, salió como un toro alzando los brazos por encima de la meta. Llegó un par de metros delante de Nairo, Egan y Henao. A los pocos minutos de este sábado diez de febrero, inició la premiación, la etapa se la había ganado Rigoberto, el líder fue Nairo Quintana y el potencial del joven Bernal fue protagonista comprobando por qué a su corta edad ya pertenece al mejor equipo del mundo.

Sin duda estas fechas no se olvidarán. La llegada a Manizales del día siguiente cerró con broche de oro y dejó a Dayer Quintana como el ganador de la etapa. El pódium general lo encabezó Egan Bernal quien para muchos será protagonista en un futuro siendo mejor que el mismísimo Nairo Quintana. Claramente faltan varios años para esto, mientras tanto, seguiremos disfrutando de este concierto de ruedas que solo Rockstars como los protagonistas de esta carrera pueden protagonizar.

SOBRE EL AUTOR

Jaime Andrés Uribe Mora

Estudiante de Comunicación Social - Periodismo, Universidad del Quindío.

Especial para El Rollo

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