Edilberto Hernández:

“La emisora tenía que estar al servicio de las familias campesinas, porque yo soy de origen campesino”

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Texto:

Daniela Arias Mendoza

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Paula Camila Pachón Montes

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Ilustración:

Jorge Mendoza

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Edilberto Hernández Rojas o “El Ganadero” como le dicen de cariño sus amigos y colegas es el actual director de la Emisora Cultural del Tolima 104.3 F.M. y durante 21 años ha dedicado su vida al ejercicio de la radio, a informar, denunciar y estar al servicio de la gente. Es un chaparraluno de corazón, amante de sus tradiciones y del  periodismo radial.  

Su larga carrera inició en el año 1998 cuando realizaba la práctica del tecnólogo en periodismo en la INPAHU, Fundación Universitaria para el Desarrollo Humano. Su primera casa radial sería entonces “Radio Autentica”, medio que en la época era propiedad de una familia cristiana de la ciudad de Bogotá. Estando allí, aprendió a leer noticias y a explorar el mágico mundo de la radio que para ese entonces era toda una novedad en su vida, “mi primer acercamiento con la radio lo tuve haciendo prácticas en Radio Autentica, ya no recuerdo muy bien el dial, pero sí que era una emisora de unos cristianos. Para ese momento, yo me tenía que levantar a las 3 de la mañana para poder llegar temprano al noticiero y así pasaba todo el día allá metido. Cuando estuve en ese espacio aprendí a leer noticias, aunque debo decirlo casi no me dejaban hablar porque era practicante. Después salí de ese medio y llegué, también como practicante,  a La Radio Nacional a un programa que se llamaba “Perfil Cultural” que era un espacio en el que hacía periodismo cultural, es decir yo era un periodista de museos, de salas de cine y de obras de teatro. En ese entonces, yo me movía mucho por el sector de la Candelaria y así fue como conocí estrenos y a varios actores de la época, también a las grandes voces de la radio. Fue una experiencia muy bonita porque aprendí mucho sobre la radio cultural y de historia” recordó Edilberto.

Después de culminar sus estudios en el año 1989 y de haber tenido la oportunidad de conocer y perderle el miedo a estar al aire, Edilberto inició su carrera en Ambeima Stereo 89.5 FM, emisora comercial en la que llegó a ocupar el cargo de periodista gracias a su amigo Fernando Osorio, quien se había ganado una licitación para abrir el medio en Chaparral. Estando allí, logró poner en práctica todos los conocimientos que había adquirido en su paso por la universidad y a su vez mantener informados a los campesinos de la región de los acontecimientos locales y denuncias que le hacían llegar sus más fieles oyentes, pero debido al inconformismo de quienes en la época manejaban el poder en el pueblo le tocó dejar a un lado los 7 años en los que entregó su profesión al servicio de la comunidad. “Edilberto era periodista de la única emisora de Chaparral y hacía un trabajo muy profesional, muy social y muy neutral, que quiero decir con esto que era muy objetivo y lo que principalmente le importaba era contarle la verdad a sus oyentes de lo que estaba pasando sin importar quienes eran los protagonistas. Aquí todos supimos siempre que él era muy querido por la comunidad” así recuerda Edgar Quijano, amigo desde hace 25 años y excompañero de trabajo, la labor del periodista en esa casa radial que terminó en el año 2004, cuando en medio de la desesperación y la incertidumbre tuvo que salir huyendo hacia la Capital Musical de Colombia y dejar atrás no solo su lugar de trabajo y el pueblo que lo vio nacer sino también a su familia.

Estando en Ibagué, la vida de Edilberto inició de cero. Empezó abrirse camino en los principales medios locales con ayuda de amigos y personas que desde siempre conocieron su amor y entrega por el periodismo. La Voz del Tolima 870 AM, fue el primer medio que le dio la oportunidad de comenzar y de aprender a cubrir hechos de ciudad, ya que en su tierra natal ejercía un tipo de periodismo totalmente diferente, el de provincia, “cuando él nos contó lo de las amenazas que le habían llegado en su lugar de trabajo, se le dio la oportunidad en la Voz del Tolima, ahí fue donde inicialmente arrancó. Él siempre ha sido una persona innovadora, que le ha gustado mucho la radio y que además es muy inquieto y apasionado por el periodismo” explicó Dora María Mendoza, quien en la época se desempeñaba como directora de noticias en ese medio y quien desde el momento en que estuvo al tanto de la situación por la que pasaba Edilberto le brindó su apoyo.

El paso del periodista por este lugar duró aproximadamente 19 meses, pero gracias al éxito y entrega con la que realizaba su trabajo las oportunidades para “El Ganadero” no se hicieron esperar, fue entonces cuando a finales del año 2005 fue contactado nuevamente por Fernando Osorio, gobernador del Tolima en el periodo 2006-2007, para asumir por primera vez la dirección de la Emisora Cultural del Tolima, “estar ahí fue una experiencia chévere porque era algo totalmente nuevo para mí y además de mucha responsabilidad, prácticamente era mi primera dirección en un medio tan importante. Hoy que nuevamente estoy acá me he encontrado con que muchos de los equipos con los que está funcionando la emisora actualmente  son los que compré hace como 10 años. Eso me ha generado mucha felicidad” detalló Edilberto.

En el año 2008 “Cherto” como también es conocido el periodista en el gremio, inició un nuevo camino en una de las emisoras más antiguas de la ciudad y en la que se ha formado la “Vieja Guardia”, Ecos del Combeima 790 A.M. espacio en el que siguió adquiriendo experiencia y sumando años a su hoja de vida. Su paso por esta casa radial duró aproximadamente un año y estando allí descubrió que la radio no era su única pasión, ya que le propusieron hacer parte del Canal P&C, medio en el que logró gracias a su espontaneidad y profesionalismo, retarse a sí mismo y desempeñarse en un área totalmente diferente, hazaña que le dejó como recompensa aún más conocimiento y admiración entre quienes venían siguiendo su nuevo camino.

“Después de todo ese recorrido yo termine trabajando en una empresa muy querida por los ibaguereños que es Tolima Stereo 92.3 F.M. Ahí duré 6 años, aprendí muchísimo, pero me retiré porque me fui hacer parte del equipo de trabajo de Ricardo Ferro en el Congreso y con él termine en febrero del año 2019, porque empecé hacer campaña con el actual gobernador del Tolima Ricardo Orozco y desde el 14 de marzo del año 2020 nuevamente asumí la dirección de la Emisora Cultural en donde todo ha sido un reto, porque la audiencia está muy caída, pero todo es un proceso” afirmó.

Hoy en día en medio de los desafíos que enfrenta en su nuevo cargo, el periodista reparte su tiempo entre la emisora y la columna que viene realizando desde hace ya 2 años para el periódico El Nuevo Día, espacio en el que da a conocer temas de interés y en el que pone a consideración de sus lectores sus opiniones frente a diferentes hechos de índole nacional.

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Campesino de corazón

 

El 16 de noviembre de 1969 el municipio de Chaparral Tolima vio nacer a uno de sus periodistas más destacados, Edilberto Hernández Rojas, un hombre soñador, espontáneo y entregado a su región y tradiciones. Su crianza se dio en la vereda Santo Domingo, vía al Cañón de las Hermosas, en una finca a la que sus padres Edilberto Hernández Bedoya y Herminia Rojas le dedican la mayor parte de su tiempo.

De la unión de estos dos seres, nacieron dos hijos más Franklin y Mary Janeth, quien sería la última alegría del hogar. “Mi familia es de origen campesino. Mis hermanos y yo fuimos formados bajo muy buenos valores y principios, crecimos dedicados a las actividades del campo, especialmente a la ganadería y también entre los cultivos como el cacao, el plátano y el café, mi familia básicamente vivía de la comercialización de esos productos. Cuando tenía más o menos unos 7 años, mis papás decidieron enviarnos a estudiar a Chaparral a mi hermano y a mí, mientras ellos seguían en la finca. Nosotros para ese momento, llegamos a vivir en la casa materna de mi mamá, pero los fines de semana nos íbamos para la finca a ayudarles a mis papás. Las tareas varían dependiendo del tiempo, a veces nos tocaba recoger el café o empacar los plátanos porque mi papá los vendía para sostenernos. Nosotros somos campesinos, quizás por eso la idea con mi labor siempre ha sido mostrar el trabajo de todos ellos”  afirmó  “Cherto”.

Para Edilberto su mamá es su polo a tierra, la persona que lo comprende, lo aconseja y lo cuida como si aún fuera un niño. Cada vez que él tiene la oportunidad de volver a su pueblo su más grande anhelo es verla y poder compartir tiempo de calidad con ella. Para Laura Camila Hernández, hija de “El Ganadero”, su papá es un hombre muy amoroso y dedicado con las personas que más quiere y muestra de ello es la relación que tiene con su abuelita materna. “Con mi abuelita tiene una relación muy bonita, ya que él siempre que va a Chaparral es de los que se sienta mil horas a tomar tinto y a  echar chisme con ella. En medio de esas charlas, uno los ve reírse mucho y disfrutarse el uno al otro. También hacen mil cosas más, como ver televisión, escuchar música, los dos son amantes de los vallenatos viejitos y pues a mi abuelita le encanta contarle historias y cosas así. Los temas más serios de ellos casi siempre son de la finca, del ganado y cosas por el estilo. Yo diría que mi papá es uno de los hijos favoritos de ella (risas)”. 

Mientras en la memoria de Edilberto y de quienes conocen su relación con su progenitora, viven esos buenos momentos que comparten, también están los que vivió junto a su padre, quien falleció el 14 de marzo del 2020 a causa de su vejez. “Mi papá siempre fue muy duro conmigo. De los tres hermanos que somos, creo que conmigo fue bastante estricto. Tuvimos una relación muy complicada, porque no compartimos muchas cosas, pero con los años las cosas fueron cambiando, especialmente cuando ya le quedaban pocos días. Yo a mi papá le aprendí mucho sobre él ganado y esas cosas, pero nunca fuimos muy cercanos por la forma como me trataba” expresó “El Ganadero”, quien resalta, que en cuanto a la relación que tiene con sus hermanos, está siempre ha estado basado bajo el respeto y el apoyo de los unos hacia los otros, sin importar la situación. 

Una de las etapas más importantes de la vida del periodista fue la de convertirse en padre. Su hija representa la grandeza y el amor de su vida. Edilberto es un padre orgulloso y enamorado de todo lo que hace Laura Camila, por eso cada vez que la nombra es como si se refiriera al tesoro más grande que tiene, “yo tengo una hija que quiere ser médica, ella está estudiando en Bogotá y esa china es linda, como la mamá (risas) para mi ella lo es todo. Es una mujer responsable y comprometida con lo que hace. Laura tiene muchas cosas mías, por ejemplo, ella es zurda y le sudan mucho las manos como a mí. También tiene mucho de mi temperamento, porque yo a veces lo soy y ella igual. Cuando nos encontramos los fines de semana, hacemos cosas como ir a comer o ponernos a hablar. A ella le encanta comprar bobadas y “baratijas”, le digo yo, y esas cosas yo se las puedo patrocinar, entonces es muy chévere. Yo a mi hija la admiro y la respeto. Respeto cada decisión que toma. Siempre he tratado de inculcarle que sea una buena persona y que sea siempre un buen ser humano” y es que tal y como lo indica “Cherto” la relación con su hija siempre ha sido muy especial, basada en la confianza y el diálogo. “Mi papá siempre me ha apoyado en todo. Siempre me ha dado buenos consejos para poder seguir adelante. Nuestra relación, es muy buena. Yo le tengo mucha confianza. Él siempre me ha forjado como por el buen camino y cuando podemos estar juntos parecemos dos niños chiquitos, por ejemplo cuando salimos es solo recocha. Mi papito es muy alegre, es la luz de mis ojos” detalló. 

Sin duda, una de las etapas más difíciles de la vida de Edilberto fueron las amenazas que recibió en función de su labor cuando trabajaba en la emisora y por las que tuvo que salir de su tierra y dejar a su familia, su hija resalta que aunque tenía tan solo 2 años ese momento fue muy difícil para ella y su mamá, con quien el periodista hoy sostiene una buena amistad y de quien se abstiene de dar detalles, “yo estaba muy pequeña, pero mi mamá  me contó que a él le enviaron una carta diciéndole que se tenía que ir de Chaparral porque  ya no lo querían allá. A mi papá lo amenazó un grupo al margen de la ley, cuando la gente del pueblo expresó el rechazo por la detención de unos comerciantes que habían sido retenidos injustamente y pues como él era el periodista alzó su voz en rechazo y eso no gusto. Mi papá siempre ha sido muy justo con la gente e incluso lo recuerdan mucho por cómo ayudó. Mi familia dice que ese momento fue de mucha zozobra  y miedo porque él ya nos tenía a nosotras y no sabía que iba hacer. La verdad fue muy difícil, pero finalmente él se fue para la ciudad de Ibagué y empezó de nuevo” concluyó.

 

De ingeniero de petróleos a periodista

La vida de Edilberto ha sido desde siempre la de campesino, pero como todo joven bachiller su sueño más grande era superarse y estudiar una carrera con la que logrará sacar a su familia adelante. Sus estudios se desarrollaron con total tranquilidad, pero eran alternados con el trabajo en la finca. Logró realizar su primaria en el desaparecido Colegio Francisco Javier de Castro en Chaparral, en el que adquirió sus primeros saberes y se destacó por ser un niño extrovertido, ya que era de los que nunca podía faltar en ninguna de las actividades culturales y sociales que realizaba el plantel educativo. 

Su bachillerato lo cursó en la Institución Nacional Manuel Murillo Toro, etapa en el que descubrió su talento por el basquetbol y la presentación, pues según lo relata, él era el encargado de animar cada uno de los eventos que allí se organizaban. “Cuando yo estaba en el colegio Murillo, en el que hice mi bachillerato, yo hacía de todo un poco, presentaba los eventos locales de la institución, yo me imagino que en ese momento lo haría horriblemente (risas), pero aun así me dejaban hacerlo. También hacia otro tipo de cosas entre esas, estuvo el pertenecer a la banda marcial que era algo que casi no me gustaba pero lo hacía. Después estuve en la selección de baloncesto y ahí fui muy feliz porque es uno de mis deportes favoritos. Cuando estuve en eso, tenía que entrenar todos los días a las 3 de la mañana y me iba para la casa a las 5 a cambiarme para estar tipo 6:30 en el colegio. El tema de los torneos era todo un acontecimiento en el pueblo, por eso era que nos tocaba entrenar muy fuerte porque éramos la representación del colegio en los intercolegiados e incluso en torneos con otros pueblos. Yo siempre traté de estar muy ocupado en la etapa del bachillerato pero también seguía trabajando en la finca” explicó.      

Hasta ese momento la vida de “Cherto” transcurría con total normalidad, estaba estudiando y realizando las actividades que todo joven vive en su paso por el colegio, pero al llegar al grado once tuvo que enfrentarse a tomar la decisión más importante de su vida, decidir la carrera en la que se iba a preparar para así poder realizarse como profesional. Su primera opción siempre fue la ingeniería de petróleos, pero como venía de una familia humilde que ganaba su sustento del trabajo de la tierra, supo que debía luchar por su sueño, fue entonces que desde el primer día de clases empezó a prepararse para el examen de admisión de la Universidad Nacional de Colombia, con sede en Medellín, pero el joven chaparraluno no pasó, así que en la lucha por cumplir su sueño decidió emprender una nueva aventura hacia la ciudad de Bogotá.

Estando allí, Edilberto buscó varias universidades que se ajustaran a su presupuesto, pero en la única que había la carrera que deseaba, en esa época, era en la Universidad de las Américas ubicada en la avenida Circunvalar, institución en la que el semestre era costoso, pero en la que finalmente decidió iniciar. “Para ese momento, en Colombia habían muy poquitas facultades de ingeniería de petróleos y yo me presenté a la Nacional de Medellín, pero no pasé, entonces la otra opción que me quedaba era Las Américas, que es una universidad privada y  muy costosa, pero en la que finalmente inicié. Yo alcance a hacer  dos semestres pero comencé a tener problemas económicos y como yo era una persona de pueblo y mis papás no tenían mucho dinero para ayudarme, no pude sostenerme” puntualizó el periodista, quien para pagar el segundo semestre tuvo que empezar a hacerle los trabajos a sus compañeros, “porque eran unos manes embilletados que estaban allá todavía con ese síndrome del colegio, que no hacían nada y en eso yo vi la oportunidad de ganar algo”.

En su afán por ser ingeniero “El Ganadero” vivió todo tipo de necesidades como no contar con el dinero suficiente para sostener su vivienda, alimentación y gastos diarios, razón por la que decidió buscar alternativas que le ayudarán a sostenerse en una ciudad en la que todo era costoso, fue entonces cuando empezó a vender libros, joyas y perfumes, pero debido al tiempo en que tardaba en comercializarlos decidió buscar otra opción con la que pudiera adquirir el dinero más rápido y fue entonces cuando se desempeñó como mensajero, actividad que le permitió aliviar un poco sus gastos, pero debido al costo que tenía su carrera finalmente se vio en la necesidad de abandonarla  y empezar a  buscar algo que se ajustará más a su realidad. “Yo quería ser periodista como un sueño adicional de mi vida, como una parte complementaria, no para vivir del periodismo, pero yo quería ser periodista porque en mi época de colegio yo descubrí que tenía habilidades para presentar y hablar en público, incluso recuerdo mucho que cuando estaba niño mi sueño era ser voceador de almacenes porque veía cómo la gente se animaba cuando uno les hablaba, entonces yo dije podría aprovechar eso y fue cuando empecé en la INPAHU” relató con orgullo.

En el año 1991 y a la edad de 21 años, Edilberto inició su paso por una de las escuelas de periodismo más importantes de la época, logrando cursar con éxito la tecnología en periodismo que duró ocho semestres y en la que aprendió todo acerca del oficio, y en la que gracias a su desempeño y entrega pudo iniciar en la radio, medio con el que años más tarde se ganaría la vida.    

 

Ambeima 89.5 FM

A finales del mes de noviembre del año 1997, Edilberto Hernández se encontraba tomándose un tinto en la famosa Séptima en Bogotá, mientras tanto leía el periódico en una de las cafeterías cerca de la Torre Colpatria, en esas le pareció escuchar una voz conocida, alzó su cabeza y observando detenidamente se dio cuenta que se trataba de Fernando Osorio, un viejo amigo y político tolimense quien por esos días se había ganado una licitación para abrir una emisora en Chaparral, “yo me lo encuentro y me dice - “¿Usted qué está haciendo?”- en ese momento yo estaba  metido en el mundo de los caballos de paso y finalizando el tecnólogo en periodismo, entonces le manifesté que estaba cansado de trabajar en Fedequinas y él me propuso que hiciera parte de la emisora del pueblo, pero que no quería que esta fuera de solo música, sino que más bien fuera un morning show y una emisora que le enseñara a pensar a la gente y como eso era lo que yo quería con mi carrera, le dije que me dejara terminar algunos pendientes en Bogotá y empezamos y sí así fue” relató el periodista.

La propuesta le sonó tentadora a “El Ganadero” porque uno de los propósitos de Osorio era recuperar la grandeza chaparraluna por medio de la emisora, fue entonces cuando el periodista decide volver a su tierra natal y mientras se terminaba de organizar todo para recibirlo en su nuevo trabajo, Edilberto continuó desempeñándose como presentador en los festivales del pueblo. Finalmente su llegada a Ambeima se dio en el año 1998.

Para Edgar Quijano, compañero de trabajo en ese momento, Edilberto siempre se caracterizó por informar a sus oyentes con veracidad y precisión, pero esto no era muy agradable para quienes en su momento manejaban el poder. “Edilberto siempre fue muy neutral y objetivo en su trabajo. Él solo buscaba decirle la verdad a sus oyentes y quizás esto hizo que viniera una cantidad de problemas y fue cuando se presentaron las amenazas, no solamente por un grupo criminal, sino también por otro grupo contrario a su filosofía, en ese tiempo actuaban el Frente 21 de las FARC y las Autodefensas Unidas de Colombia” tal y como lo menciona su colega Edilberto Hernández Rojas quedó en medio de dos bandos, solo por tratar de hacer un periodismo con sentido social, sumado a esto se agregó una tercer fuerza armada el B-2, que era el Grupo de Inteligencia del Ejército de Colombia. “Durante este tiempo tuve muchos problemas, porque bajo amenazas me tocaba dejar hablar a los comandantes de las guerrillas en la emisora, ellos hablaban por Ambeima en esa época, Donald, Marlon, Jerónimo y Moisés. Lo que hacían era que llamaban a la emisora a la hora del noticiero y simplemente leían la pastoral del por qué iban a hacer cualquier actividad, por ejemplo, un paro armado -“y les informamos que cualquier persona que decida contradecir las órdenes tal día, nosotros no vamos a responder y será objetivo militar”-, claro entonces a las 2 pm que se acababa el noticiero me caían los del B2 que era el escuadrón de investigación del Ejército y me decían hasta misa, entonces yo ya no sabía qué hacer” puntualizó.

Por medio de Ambeima “Cherto” no solo dejaba salir al aire ese tipo de informaciones, sino que además denunciaba algunos hechos en los que se veían involucrados los campesinos y ganaderos de la región, por lo que comenzó a tener aún más problemas. “Siempre dijeron que yo estaba en una lista del paramilitarismo, en esa época tocaba ir a Las Hermosas todos los fines de semana, porque allá el Frente 21 de las FARC arreglaba hasta los líos de faldas, ‘eran la ley’ y quizá por esa labor de ir por allá, de denunciar y abogar, semanas después me llegaron unas cartas en donde me decían -“Somos del Bloque Tolima”- pero en realidad era una unión entre policías y paramilitares, el comandante de la Policía en esa época fue realmente el que me amenazó escudándose en este Bloque”. Una vez recibidas las cartas, lo visitó en la emisora “El Gatillero”, como él le dice, para informarle que el siguiente lunes no podía amanecer en el pueblo.

El lunes 10 de mayo del 2004 le tocó huir y dejarlo todo, desde su familia hasta el patrimonio que había construido con tanto esfuerzo. “Yo estaba muy pequeña, pero esos momentos fueron difíciles para mi familia, había mucho miedo por lo que le podían hacer, pero mi papá solo pensaba en nosotras y no sabía que acciones tomar. Estoy segura que fue muy difícil para él tener que alejarse porque la situación se complicó tanto que se le salió de las manos” detalló Laura Camila Hernández, hija del periodista.

Una vez Edilberto salió de Chaparral llegó a la ciudad de Ibagué y fue a la Fiscalía General de la Nación e interpuso una denuncia diciendo que la persona de la que él desconfiaba a parte del Bloque Tolima, era el comandante Montenegro, el cual según él era sobrino del que había sido director de la Policía Nacional esos años. “Yo me acuerdo que el sábado antes del 10 de mayo me llamó Dora María Mendoza, que en ese tiempo era la directora de noticias de la emisora La Voz del Tolima. Yo le comenté lo que me había sucedido y ella me dice - véngase el lunes y hable con don Daniel a ver si le da la oportunidad de trabajar, y así fue yo llegué el lunes e inmediatamente empecé”.

Como a los 8 meses de estar en Ibagué, saliendo del noticiero a eso de las 2 de la tarde dos personas estaban esperándolo a las afueras de la emisora, Edilberto asegura que eran dos hombres con pinta de milicianos, en ese tiempo estas personas tenían una forma muy particular de vestir, se colocaban camisa ancha, por fuera, ya que andaban armados, “yo aún no había superado el síndrome de los milicianos y para mí eso fue como ¡estos hijueputas vienen a matarme!, cuando se identificaron – ‘Edilberto nosotros somos de Asuntos Internos de la Policía, lo que pasa, es que usted tiene una denuncia contra el mayor Montenegro y él va ascender a coronel en este momento, pero le notificaron que tiene esa denuncia en su contra, entonces, si usted mantiene esa acusación él no puede ascender de rango’. De una vez pensé ‘donde no desista de esa denuncia me toca meterme quién sabe en qué roto y hasta allá ese hijueputa me va ir a buscar’ y fue cuando decidí quitar la denuncia”.

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Cuna de grandes

¡Chaparral de los grandes! Sí, así le llama Edilberto a su amado municipio ubicado en el sur del departamento del Tolima. De los grandes, porque desde su perspectiva los chaparralunos siempre se han caracterizado por ser personas estudiosas y echadas para adelante, según él es un orgullo recordar a grandes personajes que su tierra vio nacer y que con su trabajo contribuyeron al desarrollo del país. “Los chaparralunos somos muy alegres, somos personas de humor punzante y con mucho arraigo a nuestra tierra y tradiciones. Ser de Chaparral es tener el orgullo de haber nacido en una tierra de gente muy inteligente, a lo que me refiero, es que nunca he visto a un paisano varado porque todos son muy creativos, sagaces y personas que han logrado ganarse un lugar en la sociedad y lo llamó de los grandes porque nosotros somos el único pueblo de Colombia que cuenta con 3 ex presidentes: El general José María Melo, el jurista Darío Echandía y el líder del radicalismo Manuel Murillo Toro. Personajes que hicieron grandes aportes en la historia colombiana. Ahora, porque insisto en que es una tierra de gente grande, porque también contamos con varios artistas en la música popular y en el área de conocimiento estamos igual. Por eso digo que Chaparral es de gente grande” explicó el periodista.

Pero para revivir junto a él la grandeza de Chaparral, es importante empezar por reconocer a un pueblo pujante, a una tierra capaz de sobreponerse ante las adversidades y visualizar a un lugar con una capacidad absoluta para reconstruirse tanto culturalmente como socialmente o si no basta con recordar aquellos años en los que su gente tuvo que ver las grandes batallas de una guerra que cobró miles de vidas en Colombia, momento en el que él periodista ya se desempeñaba como locutor en el municipio, “Chaparral es un pueblo que vivió la guerra desde todos los puntos. Yo recuerdo que tuvimos un mes en el que murieron como 60 personas en un tropel que hubo entre paramilitares, guerrilleros y policías. Eso fue muy complicado, porque los milicianos de un lado le daban a los del otro y la policía y el pueblo quedaban en el medio. Fue un tiempo en el que informar era difícil porque por donde uno pasaba había miedo de que lo mataran, entonces yo por ejemplo conocía a los jefes de un lado y del otro y  trataba de mediar entre ellos, pero unos empezaron a decir que yo era paramilitar y los otros que yo era auxiliador de la guerrilla, pero eso era mentira yo solo cumplía con informar lo que estaba pasando”.

“Cherto” habla de su natal Chaparral desde la visión de un auténtico regionalista y cada vez que puede resalta sus costumbres, dinámicas socioculturales y el que hacer de aquellos que vieron reconstruirse a esta bella población tolimense. Para Erick Macías, compañero de trabajo de la Gobernación del Tolima y amigo desde el 2005, Edilberto es un hombre espontáneo, psicorrígido y exigente en todo lo que tiene que ver con su labor, pero también resalta la forma en la que habla de su pueblo y del conocimiento que imparte a los que puede sobre este, “yo a Edilberto lo conozco desde el 2005 cuando entre a los medios de comunicación a trabajar en una emisora que se llamaba Colmundo Radio. Yo me acuerdo que me enviaron a una rueda de prensa  con el comandante de la Policía y como todo novato yo iba asustado y fue ahí cuando lo conocí, pensaba que era de la vieja data, pero él no hacía mucho había llegado de Chaparral. Edilberto, ama su pueblo y es de los que todo el tiempo está contándole al que puede historias de allá. A él le gusta resaltar mucho sus costumbres, por ejemplo es de los que cada vez que escucha el himno de allá, que es La Sombrerera, lo canta con orgullo sin importar el evento o el lugar en el que esté. Para mí él es un chaparraluno de corazón” indicó el también periodista. 

Estrofa

Himno de Chaparral

Del Saldaña al Ambeima

Luces sus gracias y sus donaires

Y en todo el Tolima

Su risa clara perfuma el aire.

Yo la he visto en las tardes

Andar garbosa, danzar de rosa,

Al igual que si fueran

Brisas que vienen de Las Hermosas.

La Sombrerera chaparraluna

Que se viste de seda

Y sus soliloquios son con la luna,

Cual la palmera, alta y flexible

Al igual que sus cielos

Siempre serenos e indefinibles.

 

Mientras tanto para los habitantes del pueblo, Edilberto Hernández siempre se destacó por su servicio a la comunidad, por su trabajo en la radio y por generar noticias que resaltan el que hacer de los campesino de su región “Él es un hombre muy querido por la comunidad,   siempre lo he dicho. Edilberto se ganó el cariño de la gente porque siempre informaba sobre los hechos en los que se veían involucrados los campesinos y los ganaderos del municipio, él siempre veló por los derechos de ellos y quizás por eso tuvo tantos problemas. Para mi él es un gran ser humano, es un hombre muy cercano a la gente de la región, es un hombre dado al servicio, un hombre que colaboraba y es solidario con los campesinos” comentó Edgar Quijano.

Tal y como lo relata Edgar, Edilberto es recordado entre los que lo conocen  por su amor y arraigo a Chaparral, ya que desde su trabajo en la radio siempre buscó ayudar a sembrar entre sus oyentes el respeto y admiración por su región. “Cuando yo volví a Chaparral después de realizar mis estudios y con la idea de iniciar como periodista en Ambeima, tenía muy claro que el medio al que llegaba a trabajar  no podía ser musical como en ese tiempo lo era Toca Estéreo, allá se escuchaba mucho esa frecuencia radial que es de Fusagasugá. Mi idea con Ambeima era que tenía que ser una emisora que le ayudará a la gente, fue entonces cuando creamos dos programas: uno que era a las 6:30 am después de la intervención del sacerdote del pueblo, porque Chaparral es un municipio muy católico y devoto a la virgen del Carmen… bueno lo cierto es que el programa se llamaba “Despegando Pijama” que era un magazín de noticias y música, pero a veces teníamos transmisiones especiales con personajes que fueran destacados y que les enseñaran a los oyentes, como por ejemplo una vez tuvimos al medicó inmunológico Manuel Elkin Patarroyo. El otro espacio que creamos era a la 1 de la tarde y ese era “Ambeima Noticias”, pero con el que empezamos a ganar mayor audiencia fue con “Ambeima con el Pueblo” que era de 4 de la tarde a 7 de la noche y en el que la gente iba y ponía los avisos o la información que deseaba enviarle a alguien más, por ejemplo era tipo –Que le bajen la mula al señor tal que ya va con el mercado- o –Que le mandan el café o la remesa a la señora tal-  ese era el programa que yo dirigía, era mi marca personal porque la emisora para mi tenía que estar al servicio del  campesino y de las familias campesinas, porque yo soy de origen campesino” concluyó “El Ganadero”.

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El Ganadero   

 

El periodista Edilberto Hernández es conocido entre sus más fieles amigos, colegas y familiares con apodos muy particulares, cada uno de estos resaltan algo muy especial de él, pero hay uno que sin duda representa una de las pasiones que lo acompañan desde que era muy pequeño, el gusto por la ganadería y los caballos.

Desde sus primeros años fue criado entre el ganado y los cultivos, pero también entre los populares bazares en los que poco a poco iba reforzando sus conocimientos y experiencias con el mundo pecuario, ya que desde muy niño su padre, Edilberto Hernández Bedoya, sería el encargado de conducirlo y de enamorarlo del cuidado de estos animales. “Mi papá era un amante neurótico por el cuidado de las bestias y siempre nos ponía a mi hermano y a mí, ayudarle en eso. Yo me acuerdo que lo primero que aprendí fue a amansar mulas, porque mi papá era un experto en ese tema, pero debo decir que para mí fue complicado porque el mundo del ganado es muy difícil, ya que esos animales son muy inteligentes pero bravos, lo que mi papá siempre quería con nosotros era que le dedicáramos la mayor parte del tiempo a aprender sobre ese mundo. Quizás por eso y otras cosas más hoy me apoden como ‘El Ganadero’” explicó.

Cuando  Edilberto tenía 19 años, se desempeñó en varias ocasiones como animador  de las ferias de Chaparral, momentos en los que ponía en acción todos aquellos consejos y conocimientos que habían sido adquiridos por su padre, “a él le dicen cariñosamente ‘El Ganadero’ porque siempre ha tenido una tendencia o gusto por el ganado. Él sabe mucho de esos temas y es porque su origen es campesino, yo me atrevería a decir que después del periodismo las ferias ganaderas es lo que más le gusta. Aquí en el pueblo él en varias oportunidades presentó los eventos ganaderos y le iba muy bien con eso” resaltó Edgar Quijano, a quien el periodista le llama cariñosamente “El paisano”.

Para muchos el apodo por el que es conocido el periodista tiene que ver con sus tradiciones, para otros, se debe a su particular forma de vestir y es que basta con verlo para identificar su esencia y amor por el campo, pues siempre llevaba puesto sombrero, pantalón de mezclilla, botas Caterpillar, camisa a cuadros, poncho terciado y una particular bandolera (bolso manos libres) colgando de su hombro izquierdo, lo que permite reconocerlo como un auténtico ganadero de la región.

Dora María Mendoza, colega y amiga recuerda que desde que conoce a Edilberto le han dicho de cariño “Cherto”, por su nombre, o  “El Ganadero”, Erick Macías compañero de trabajo y amigo muy cercano, asegura que la historia detrás de este apodo es muy particular porque se dio en medio de una situación muy jocosa que le sucedió  al periodista cuando se encontraba trabajando, “en el gremio a él le dicen “El Ganadero” porque su origen es campesino. También  porque antes andaba todo el tiempo con un sombrero y un poncho, pero yo alguna vez le pregunté ¿por qué le decían así? y él me contó una anécdota que le sucedió cuando él trabajó aquí en la gobernación por primera vez, abajo al primer piso llegó una vaca que según eso venía de La Coqueta, entonces Mauricio Vargas, que también es periodista, se inventó que él había salido corriendo cuando la vio, pero Edilberto me aseguró que él no pudo hacer nada porque el animal cogió por la tercera (risas) entonces según eso los que estaban ahí que empezaron a molestarlo porque no había hecho nada cuando había podido mostrar sus conocimientos en el manejo de esos animales” sostuvo.

Para Edilberto aprender del mundo de los caballos y el ganado ha sido una de las experiencias más gratificantes de su vida, ya que le agradece a su padre por haber sido el promotor de esa idea, pues fue por medio de sus enseñanzas que años más tarde logró hacer parte de la Federación de Caballos de Paso, Fedequinas, espacio que le permitió poner a prueba sus conocimientos como productor audiovisual, periodista y mercaderista, pero debido al desgaste que lleva estar en medio de ferias equinas y ventas de ganado, su paso por ese lugar duró muy poco y fue entonces cuando decidió continuar con la radio. “Mi trabajo en la Federación era realizar producción audiovisual, hacía periodismo y mercadeo al mismo tiempo, porque teníamos una revista en la que se producían notas y se vendían, pero me aburrí y fue cuando me encontré con Fernando Osorio y empecé con el tema de Ambeima” finalizó.  

 

Nuevos comienzos

 

Hoy en día Edilberto Hernández Rojas es un profesional titulado en comunicación social y periodismo, luego de que en el año 2011 fuera beneficiario del convenio que tuvo la primera gobernación de Oscar Barreto y la Universidad de Ibagué, en la que se le otorgaba a los que se dedicaban al oficio empíricamente el titulo como profesional. 

Desde entonces, su vida laboral creció aún más, ha logrado obtener puestos importantes, como el que tiene actualmente en la Emisora Cultural del Tolima o cuando fue corresponsal de Blu Radio, espacio en el que enviaba informes pequeños sobre temas locales.  También durante los últimos dos años ha hecho parte del grupo de columnistas del periódico de los tolimenses El Nuevo Día.

De las amenazas que sufrió en el 2004 se olvidó por completo y comprendió que la vida ofrece adversidades para dar oportunidades. “Yo definitivamente desistí de la demanda contra el Coronel Montenegro. Para qué me iba a poner a joder con eso, ahora estoy bien, no me mató, quizá lo que me hizo fue un favor, porque aunque yo vivía cómodo en Chaparral no estaba creciendo como profesional. En cuanto a las medidas de protección en el 2004 no había tantas a mí nunca me pusieron escolta, pero aquí a varios periodistas en Ibagué que si los tienen. Eso ahora les ponen camionetas con conductores y hasta escoltas, si yo hubiese seguido con la denuncia quizás no habría accedido a tanto. Yo estoy de acuerdo con que nos protejan, porque hay algunos que lo merecen, pero hay otros que no, porque se acostumbraron a chuparle la teta al Estado, no me preguntes quienes, pero uno sabe que los amenazó fue tal vez la esposa porque le puso amante, pero yo que he sabido cuales son las amenazas de los grupos al margen de la ley y tenerlos al frente y que le pongan a uno la pistola en la mesa y que golpeen duro la mesa con la pistola cargada y lo madreen y lo humillen, yo sé que es una amenaza, pero bueno la gente tiene la forma de ganarse la vida y estoy de acuerdo que los protejan pero a los que realmente lo merecen, a esos que están realmente amenazados por informar” declaró “El Ganadero”.