Narraciones musicales para una aleatoria experiencia THC

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Los sonidos de la existencia son vibración de la energía del cosmos. Un magno brío que se ha convertido en nuestra concepción de música, como mensajera y guardiana de memorias e historias, aflorando como el agua y floreciendo como un estallido desde diversos lugares del mundo. Cada cultura le otorga un género distinto y un movimiento único, a partir de una majestuosa diversidad de instrumentos y variadas resonancias que vibran como el latir de nuestro corazón.

La música y la naturaleza son parte fundamental de la vida. Es así, como existen experiencias únicas y sensoriales, que, cada tanto, nos acompañan con pasión, con alegría y tristeza, con rabia y serenidad.     Cuando a la música se le agrega una pizca de misticismo y unos cuantos moñitos de THC, preferiblemente si es agroecológica auto-cultivada, iluminada hasta el sol de los venados, surge una mezcla de sensaciones que nos trasportan a múltiples perspectivas cósmicas. 

Para amenizar la siguiente lista aleatoria, majestuosa y musical, acompaño mi devenir, en solemne soledad, con la llama viva de una pequeña pipa de madera, con ave tallada, para esta noche cannábica de abril.

La atmosfera del tiempo y espacio cambia su densidad. El mar cósmico se llena de latigazos de energía. Las puertas del universo se abren. Caer hacia el infinito de ese océano, es entrar en batalla con la vida misma. Sientes cómo te enfrentas contra la realidad. Pero tu ataque es contundente, y esquivas implacable los bombazos de la muerte. Trasciendes. Lluvia intergaláctica. Te conviertes en el bajo de Steve DiGiorgio. Preludio a la majestuosa tormenta eléctrica, técnica y progresiva, del gran Chuck Schuldiner, para luego transmutar en una supernova que estalla hasta la eternidad.

El viento sopla desde el norte, mientras las fábulas del bosque cobran vida. Existe un ser elemental, un sátiro, que siempre narra las historias de un renaciente fénix.

“Y se nos revela
Que somos sueños dentro de sueños
Nacidos de una miserable
Vieja imaginación de antaño
Ahora todo lo que crece en los cráneos de los vivos
Son flores de miedo
La mañana nueva, la mañana roja
La ardiente promesa
Locos remolinos de humo giran alrededor de su cabeza
Dedicación a la reina de las almas, sus discípulos perdidos
Y cuando el trabajo del fuego termine
Nuestro tiempo para renacer
El fénix ahora renace...”


El fénix ha renacido, como Sivert Høyem, vocalista invitado en Satyricon, narrador de esta lirica energía oscura y afligida que nos rodea de nostalgia y de un exquisito Black 'n' Roll.

“En la villa de Ormen, en la villa de Ormen
Se para una vela solitaria, ah ah, ah ah…”

Entonarle a la estrella negra es hacerle venia al majestuoso ángel de la muerte. Porque el fin de esta realidad, es el inicio de una nueva vida. Así nos lo expresó David Bowie, cantándole a su muerte venidera, en una obra de arte musical que combina los sonidos del rock clásico y espacial de Ziggy Stardust, con un toque soberbio de existencialismo como entrada triunfante frente a su muerte.

 

“Algo pasó el día que murió
El espíritu se elevó un metro y luego se hizo a un lado
Alguien más tomó su lugar y lloró valientemente
(Soy una estrella negra, soy una estrella negra)
¿Cuántas veces cae un ángel?
¿Cuántas personas mienten en lugar de hablar alto?
Él Pisó tierra sagrada, lloró fuerte entre la multitud
(Soy una estrella negra, soy una estrella negra, no soy un gángster)…”


 

Cuando la música evoluciona acontece un estallido de magnas emociones. Más extremos que The Who, más oscuros que Led Zepelin. Este rock paranoico, se convirtió hace poco más de medio siglo en la excitación de la concepción para el nacimiento del Heavy Metal en la industrial ciudad de Birmingham.

“Haz una broma y suspiraré
Y tu reirás y yo lloraré
Felicidad que no puedo sentir
Y el amor para mi es tan irreal
Y al escuchar estas palabras
Contándote ahora de mi estado
Te digo que disfrutes la vida
Ojalá pudiera, pero es demasiado tarde…”


La prodigiosa voz de Ozzy Osbourne, el magistral riff de Tony Iommi, el bajo tectónico de Geezer Butler y las batacas colmadas de Bill Ward, te impulsan fuera de la tierra, al espacio, al cosmos.

Trompetas dantescas y riffs infernales. Preludio al averno. Muy al sur del cielo. Entrando al rio Estigia, me acompañan Dante y Virgilio. La batería de Lombardo como máquina de terror. El infierno es aquí y ahora.

“La raíz de todo mal es el corazón de un alma negra.
Una fuerza que ha vivido toda la eternidad.
Una búsqueda interminable de una verdad nunca contada.
La pérdida de toda esperanza y tu dignidad.
Caos desenfrenado
Una época de desconfianza.
Enfrentamientos.
Hábitat impulsivo.
Una y otra vez, al sur del cielo…”

El asesino expía las almas de los mercenarios de la muerte. King abre las puertas, una y otra vez, al sur del cielo, para que descienda desde la eternidad la rubia cabellera de Hanneman. La batalla entre los maestros de un thrash para reinar en la sangre.

Las placas tectónicas rugen. Distorsión. Un riff que invita a un baile con la tempestad de la vida. Gruesa vibración agitan los alaridos de Jhonatan Davis, que con su voz expresa su desgarrada existencia. Gritos de dolor para llenar un sin de vacíos.

“¡Sangra, sangra!
Este estado se está elevando
Mientras el dolor se convierte en odio
Anticipando
Todos los sentimientos jodidos otra vez
El dolor por dentro se está desvaneciendo
Esta mierda ha ido demasiado lejos
Todo este tiempo he estado esperando
No, no puedo llorar más
Por una vez dentro, despertando…”

Me obsequiaron esta canción en septiembre de 2020. Sintiéndome como los antiguos sumerios, sabios prodigiosos entre los ríos Tigris y Éufrates. Fue como leer el Enuma Elish en versión musical. Downgrade Desert te devuelve miles de años en la historia de la humanidad. Música surgida desde las majestuosas dunas del desierto.


“Dios” choca su nave extraterrestre contra la tierra, mientras un beduino toca su instrumento. El viajero espacial carga su vida a cuestas. Misterio en su gabela. De repente, algo maravilloso: la voz de Laure Le Prunenec, exponiendo su preciosa boca, canto y encanto. Ella, es la verdadera Diosa. Tormenta de arena. El ser venido de las estrellas erige su nave rectangular y se convierte en…


ÜR CÖR Ü TÜN ÄMÄ Ï LÄ BÄ ÜT

we / heart / matter / brutalize / love / inside / game / wrestle / purify
nosotros / corazón / importan / brutal / amor / dentro / juego / luchar / purifica

 

KÏ LÏ Ä ÏLÏ CÜN DÄ ÏLÏ Ä Ï TÏ

head / lie / unite / prison / fear / tear / tangibility / with / in / above
cabeza / mentira / unidad / prisión / miedo / lágrima / tangible / con / en / sobre

 

ÄË LÄË DÄ ÏLÏS

several / soul / tear / make
severo / alma / lágrima / fabricar

 

DÄRKË CÖR

dark / heart
oscuro / corazón

 

Ä CÜN LÄBÖRÄTÖRÏ TÄË MÄ

with / fear / laboratory / Earth / evil
con / miedo / laboratorio / Tierra / maldad

 

MÏND CÜNDÜLÏ

conscience / incoherent
conciencia / incoherente

ÜNDÄ ÏLÏS DÄË LÄ YÏN LÏ
hell / creator / ugly / reality / yin / ego
infierno / creador / horrible / realidad / yin / ego

VÄ CÜNDÜ VÏ ÜT
possible / negative / oppose / purify
possible / negativo / opuesto / purifica
…Igorrr, banda francesa.

Sentir la energía de las runas y del pensamiento nórdico y vikingo. Enslaved encierra el misticismo de una antigua alianza entre humanos y Asgard.

“Comunicarse una vez más con los dioses
Hilo al camino imposible
Hablar con una lengua diferente
Anunciando lo olvidado
Alcanzarlos, verlos alejarse
Alcanzarlos, verlos alejarse
¿Alguna vez has visto más allá del alcance?
¿Alguna vez has sentido el cambio?
Visiones de un estado alterado…”


Las runas te cubren el alma y la pie, mientras abrazas la noche, respiras eternidades, porque no estamos solos, nos fusionamos con lo desconocido…

Imaginen Pink Floyd, pero mucho más veloz y con una voz rasgada que invita a un festejo cósmico.
Sin duda alguna, Opeth sería la banda que escucharían los dioses en el Monte Olimpo. The Drapery Falls presenta un preludio que el mismo Christopher Nolan podría utilizar en sus magníficos filmes.

“Por favor remedia mi confusión
Y devuélveme al día
El silencio de tu reclusión
Trae la noche a todo lo que dices
Tírame hacia abajo de nuevo
Y guíame hacia el dolor
Estoy contando las horas nocturnas
Visiones ahogadas en un sueño embrujado…”


Obra maestra del death metal progresivo, que hace parte del hermoso Blackwater Park de Mikael Åkerfeldt tiene su lugar asegurado en el Valhalla.

En ocasiones, para dormir sólo necesitas una poco de Insomnia.

1995 queda inmortalizado con esta canción. En un principio, te tira rayos laser. Luego te envuelve en una espesa neblina. Viento de fondo. Lento. Palpitar. Más rápido. Aplaudo y vibro con mis latidos. Martillos y botones electrónicos. Ecos de energía brotan alrededor. No para. Vuelve y empieza la serie, que poco a poco te lleva a navegar en las nostálgicas aguas de los 90´s.

“Yeah, I only smoke weed when I need to
Ad I need to get some rest --- yo, where´s the cess?
I confess, I burned a hole I the mattress
Yes, yes, it was me, I plead guilty…”

  Texto: Luis Hernando Restrepo Aristizábal  

Editor sección ambiental

Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío.

Construcción de memoria por medio de la escritura.

“El arte es para consolar a todos los que están rotos por la vida"  - Vincent Van Gogh

Marihuanero empedernido o algo así... 

  Fotos: Christian Acuña  

Director de Fotografía

Comunicador Social Periodista Universidad del Quindío.

Músico, fotógrafo y voleibolista rodillón.

"Lo mío es la percusión”

No, yo no consumo, gracias.