Por: Juan Francisco Jaramillo

ace cincuenta años, un cuarteto de jóvenes marginados de la ciudad industrial de Birmingham en el centro de Inglaterra, en la región conocida como Midlands, sentaron las bases de una de las revoluciones musicales más poderosas dentro del rock y en la música popular en general, hace cinco décadas era editado el álbum homónimo y debut de Black Sabbath.

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              El marco de antecedentes en el cual se originó Black Sabbath y por ahí derecho el heavy metal resulta fascinante desde diferentes puntos de vista, por un lado estaba el hartazgo manifiesto de un gran sector de jóvenes para los cuales la utopía hippie era ya una quimera lejana e inalcanzable, la Guerra de Vietnam y su crudeza era el relato concreto de la turbulencia de los tiempos, eso sin contar los disturbios y conflictos raciales en Estados Unidos, aunque Birmingham, esa ciudad de cielo plomizo y grandes chimeneas de la industria pesada estaba muy distante de esa vorágine de acontecimientos, los ecos alcanzaban a filtrarse en la polución del aire.

              En cuanto a los integrantes de la banda, nadie en sus cabales hubiera apostado porque esos cuatro desadaptados se hubieran transformado en parte del Génesis del nacimiento del rock pesado.

             Terence Michael Joseph Butler, “Geezer” para el resto de este relato, era un muchacho fascinado por el ocultismo y la brujería como válvula de escape a la férrea educación católica de su niñez, su admiración por el mago y ocultista Aleister Crowley fue el detonante para que Black Sabbath decidiera inspirarse en la oscuridad de la condición humana como motor de sus letras, ya que según él, si las personas pagan por ver películas de terror y asustarse, ¿por qué no habrían de hacerlo por escuchar música que produzca miedo? Más allá de eso, a “Geezer” también hay que reconocerle su maestría como ejecutante del bajo, la manera contundente y frenética de pulsar las cuerdas con la mano derecha mientras usa la izquierda para trazar líneas de sonido afiladas.

              La batería de Black Sabbath fue ocupada en esa primera formación por Bill Ward. Un baterista en el cual se puede rastrear una notable influencia de percusionistas de jazz como Buddy Rich o Gene Krupa, de ahí que su técnica como ejecutante sea reconocida por su ferocidad y fuerza, un elemento indispensable si se considera que estamos hablando de la banda pionera en el apartado del heavy metal.

              Quizá musicalmente hablando, el sello más distintivo de Black Sabbath a lo largo de su carrera corresponde a la guitarra de Tony Iommi quien debido a un accidente laboral en una fábrica de piezas metálicas, perdió la punta de los dedos medio y anular de su mano derecha lo que le llevo a modificar su técnica como ejecutante (vale la pena señalar que Iommi es zurdo, de ahí que use su mano derecha para hacer las notas mientras que con la izquierda pulsa las cuerdas) dicho incidente, junto con el uso del “Tritón” o SI Bemol, una nota prohibida durante la edad media porque se creía invocaba al Demonio y desataba deseos carnales y violentos entre quienes la ejecutaran o la escucharan.

              Por último, el cuarto elemento de Black Sabbath es Ozzy Osbourne, proveniente de una familia de clase obrera, Osbourne logró para entonces hallar su lugar en el mundo pese a padecer de dislexia, síndrome de falta de atención y otro tipo de dificultades. Lo anterior sin contar sus antecedentes criminales como ladrón de poca monta.

             Ya definidos algunos antecedentes sobre Black Sabbath en su origen, es momento de hablar sobre lo importante, la música contenida en su álbum debut.

             Lo primero que se escucha en Black Sabbath, el tema inicial, es el sonido de una lluvia con truenos y una campana que es interrumpida por el riff inicial de Iommi, un sonido denso y oscuro al que la letra cantada por Ozzy en un tono agónico y dramático nos describe cómo va el asunto:

What is this that stands before me?
Figure in black which points at me
Turn around quick, and start to run
Find out I'm the chosen one
Oh nooo!

Big black shape with eyes of fire
Telling people their desire
Satan's sitting there, he's smiling
Watches those flames get higher and higher
Oh no, no, please God help me!

 

Aunque al principio la canción puede pasar como una especie de blues denso, la segunda parte toma un ritmo trepidante y frenético, la última estrofa es consecuente con ese cambio:

Is it the end, my friend?
Satan's coming 'round the bend
people running 'cause they're scared
The people better go and beware!
No, no, please, no!

The Wizard es el segundo tema, una canción en la que destaca la enorme influencia del blues norteamericano, la armónica del inicio da fe de eso, a la vez que Bill Ward despliega su arsenal de recursos como percusionista y pone en evidencia la influencia que tuvo el jazz en su formación sonora. La letra puede interpretarse como una semblanza de Aleister Crowley y su enigmática figura:

Evil power disappears
Demons worry when the wizard is near
He turns tears into joy
Everyone's happy when the wizard walks by.

 

              En sus inicios el sonido de Black Sabbath bebe de las raíces del blues, el jazz y el rock and roll más básico, pero el elemento novedoso en su propuesta es que estamos ante un sonido denso, contundente, sumergirse en él es como bucear en un lago de aguas turbias, así se puede percibir en Behind The Wall Of Sleep, acá el pulso de la canción depende de la guitarra de Iommi y el bajo de Butler que se trenzan en un constante ir y venir de capas, una pieza sólida en definitiva.

              N.I.B, cuarto tema y último del lado A de la edición en vinilo, empieza con una interesante introducción de bajo hecha por Geezer Butler usando un pedal de efectos, luego, estamos ante la que es quizás la gran joya del disco tanto en lo musical como lo lírico, por un lado, la banda suena compacta, con vigor y sobre todo, mucha densidad, los dos solos de guitarra son de una factura magistral, y por otra parte, la letra sugiere un relato que en estos tiempos puede resultar adolescente o pueril, pero en aquellos años era una manifestación de rebeldía muy osada, en él, el demonio hacía evidente estar enamorado de una mujer y le prometía mucho más de lo que cualquier otra criatura pudiera ofrecerle, así se puede ver en los siguientes apartes:

Some people say my love cannot be true
please believe me, my love, and I'll show you
I will give you those things you thought unreal
The sun, the moon, the stars all bear my seal

Now I have you with me, under my power.
Our love grows stronger now with every hour
Look into my eyes, you will see who I am
my name is Lucifer, please take my hand

            La segunda parte del álbum empieza con Evil Woman, originalmente perteneciente a la banda norteamericana Crow, la canción más corta del disco en la que lo básico del riff de guitarra de Iommi contrasta con la riqueza sonora del bajo de Butler, es este último el que sostiene la dinámica de la canción, la letra de la canción aborda una cuestión muy común en toda la música popular occidental, la mujer como causante de desgracia y sufrimiento para la figura masculina, resulta fascinante pensar que una letra así hubiera sido compuesta en nuestros días, seguramente generaría un debate sobre cuestiones de género.

            El penúltimo tema –de la edición en vinilo de 1970-, Sleeping Village empieza con una breve introducción en guitarra acústica para luego mostrarnos a la banda ejecutar una pieza con un pie en el jazz y otro en el blues, la letra que suena en la parte inicial corresponde a una sola estrofa:

Red sun rising in the sky
Sleeping village, cockerels cry
Soft breeze blowing in the trees
peace of mind, feel at ease.

         La última canción, The Warning, otro cover, esta vez correspondiente a Aynsley Dunbar Retaliation, es la canción de mayor duración en todo el disco, sus diez minutos y medio permiten a Black Sabbath desplegarse en pasajes extensos  al mejor estilo de músicos que ejecutan una improvisación sobre la tarima de un bar, mientras que la letra contiene la más pura melancolía amorosa del blues sin que eso le reste fuerza al sonido.

         Todo aquel que quiera indagar en las raíces del heavy metal tiene que repasar los primeros discos de Deep Purple y Led Zeppelin para buscar los elementos principales, pero quien deseé encontrar esos elementos condensados en una sola grabación y además repotenciados gracias a la oscuridad aquí puesta, debe escuchar el debut de Black Sabbath.

 

Lista de canciones:

01 – Black Sabbath

02 – The Wizard

03 – Behind The Wall Of Sleep

04 – N.I.B

05 – Evil Woman

06 – Sleeping Village

07 – Warning

Fecha de lanzamiento:

13 de febrero de 1970

© 2019 by revista El Rollo

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